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Un
país se refleja en sus bienes culturales. De ahí esta panorámica mirada
sobre algunas de las manifestaciones que conforman el patrimonio cultural
del Uruguay cuya trama se entretejió en el encuentro de su legado histórico,
cristiano y europeo, con las raíces indigenistas que suben de las
profundidades del suelo nativo. Desde su hora más temprana la joven nación
uruguaya tuvo la inquietud de las cosas del intelecto y del espíritu
delineando su perfil cultural a través de hijos suyos que se destacaron en
el campo del pensamiento, de las letras, artes y ciencias. A la hora de las
menciones acuden a la cita, y se agolpan, no sin derecho, aquellas figuras
ilustres en el quehacer nacional, pero la restringida y tiránica síntesis
sólo permite desgranar algunos representativos e insoslayables nombres
entre los que hoy sobreviven en sus obras, reconocidas, éstas, no sólo en
el plano nacional sino, también, fuera de fronteras.
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En el campo de la poesía, siguiendo cierto orden cronológico, se
destacaron: Bartolomé Hidalgo (1788-1822), primer poeta criollo del Río de
la Plata, fundador de la lírica gauchesca. (Obras: "Cielitos y Diálogos
patrióticos"). Francisco Acuña de Figueroa (1791-1862), de valor histórico
y testimonial sobre su época, siendo el autor de la vibrante letra del
Himno Nacional del Uruguay (Obras: "Mosaico poético" etc.). Juan
Zorrilla de San Martín (1855-1931) sin duda el de mayor renombre, "el
poeta de la patria¨ que rescató en inmarcesibles obras las gestas
nacionales y a sus héroes. "Tabaré", su obra maestra y cumbre
del Romanticismo americano, encierra una bellísima epopeya lírica. También
prosista y orador realizó en la vastedad de su obra el enlace fecundo entre
su fe religiosa y su fervor patrio. (Obras: "La Leyenda Patria",
"La epopeya de Artigas", "El libro de Ruth" etc.). Julio
Herrera y Reissig (1875-1910) notable poeta Modernista que dominó la escena
literaria montevideana de su tiempo inscribiéndose, más allá de
localismos y modas literarias, en la gran poesía hispanoamericana. (Obras:
"Los peregrinos de piedra", etc.). Delmira Agustini (1866-1914),
fascinante personalidad, donde la angustia existencial se expresa con
inusitada fuerza lírica, conceptuada como una de las grandes voces poéticas
de la lengua castellana. (Obras: "Los cálices vacíos¨, "Poesías
completas", etc.). Juana de Ibarbourou (1895-1979), la poetisa que
cosechó en vida mayores honores siendo proclamada "Juana de América".
En regocijada comunión con la naturaleza, clara y fresca, aflora de su obra
un fervor místico de raíz cristiana. (Obras: "Las lenguas de
diamante", 'La rosa de los vientos' etc). Y tres nombres de poetas
franco-uruguayos que descollaron en las letras francesas y que Montevideo
recuerda en un monumento levantado en su honor: Jules Supervielle, Jules
Laforgue e Isidore Ducasse, Conde de Lautreamont. Entre los prosistas y
ensayistas se destacaron: Francisco Bauza (1849- 1899), que domina, con
erudición y brillantez, distintas disciplinas. (Obras: "Estudios
literarios", "Historia de la Dominación Española en el
Uruguay"). José Enrique Rodó (1871-1917), nombre de excepción en las
letras americanas que divulgó, con inusual proyección fuera de fronteras,
su Pensamiento americanista, idealista y renovador, bajo gran belleza
formal, siendo considerado el mejor prosista del Modernismo y uno de los
maestros de la intelectualidad hispanoamericana (Obras: "Ariel",
"Motivos de Proteo", "Rubén Darío", etc). Eduardo
Acevedo Díaz (1851-1921), el primero en incursionar en el país en la
novela histórica, recreando hechos heroicos con vigoroso estilo. (Obras:
"Ismael", "Lanza y sable", "Grito de Gloria",
etc.). Carlos Reyles (1868-1938), ensayista y novelista de esmerado estilo y
habilidad descriptiva, con su propia visión del gaucho y del campo uruguayo
aunque también incursionó, con éxito, en el ambiente de una ciudad española.
(Obras: "El gaucho florido ","El Embrujo de Sevilla",
"La raza de Caín', etc.). Horacio Quiroga (1878-1937) debe su fama,
especialmente, a sus cuentos cortos donde la fascinante naturaleza americana
nutre una potente imaginación, encontrándose entre los mejores cuentos de
la literatura rioplatense. (Obras: "Cuentos de amor, de locura y de
muerte", "Los desterrados", "Cuentos de la selva"
(para niños). Florencio Sánchez (1875-1910) es el dramaturgo de mayor
renombre del teatro uruguayo que dominó la escena rioplatense con la
pintura naturalista del drama rural y familiar de la época, evidenciando
profundo conocimiento de la naturaleza humana y del arte escénico lo que le
vale su permanencia en el teatro hispanoaméricano. (Obras: "M'hijo el
dotor", "En familia", "Barranca abajo", etc.). En
cuanto al género nativista y al gauchesco cuyas temáticas giran, en términos
generales, alrededor de la vida campesina y sobre hábitos y destino de su
principal agonista, el gaucho, han tenido grandes y numerosos cultores en el
país. Entre ellos, ya en poesía, ya en prosa, se encuentran: Antonio
Lussich ("Los tres gauchos orientales"), Serafín J. García
("Tacuruses"), Fernán Silva Valdés ("Poemas nativos"),
Javier de Viana ("Gaucha", "Macachines" etc.)
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En el mundo de la plástica el Uruguay ha cosechado
verdaderas satisfacciones exhibiendo grandes y reconocidos valores pictóricos.
Inicia la serie Juan Manuel Blanes (1830-1901), el pintor que llevó a sus
telas, en amplias realizaciones, los acontecimientos patrios. También
conceptuado retratista y agudo pintor del gaucho: su obra, de prolífero
creador, muy apreciado en el Río de la Plata, se encuentra expuesta en
varios museos de Montevideo. (Museos: Blanes, Nacional de Artes Visuales,
Histórico Nacional). Carlos María Herrera (1875-1914) y Pedro Blanes Viale
(1879-1926), ya retratistas, ya paisajistas, a la manera impresionista el último
de ellos, presentes en los museos capitalinos, son otros reputados valores
en la trayectoria de la pintura nacional que llega a su cenit con tres
artistas que, por la calidad estética alcanzada en sus obras, colocaron a
la pintura uruguaya en el plano donde se inscribe el arte universal. Estos
artistas, hoy de renombre y cotización internacional, son: Pedro Figari
(1861-1938), anecdótico y costumbrista que recrea, bajo cautivante expresión
formal e indiscutido arte, típicas escenas de la vida cotidiana de
Montevideo antiguo y del campo. (Obras en el Museo Blanes y Museo Nacional
de Artes Visuales). Rafael Barradas (1900-1929) que rompe con los
academicismos de su época empleando su propia técnica, el
"Vibracionimso", donde se pasa de una sensación de color a otro
en plástica sinfónica (Obras en el Museo Nacional de Artes Visuales).
Joaquín Torres García (1874-1949), fundador y divulgador del
"Universalismo Constructivo", expresión estética que alcanza en
su obra su máxima excelencia. Con extraordinaria docencia en el país formó
e influyó a través de la Escuela del Sur a toda una generación de
pintores uruguayos, como es notorio. El recorrido de su obra se aprecia,
especialmente, en el Museo "Torres García" de Montevideo, sin
exclusión de su presencia en otras Salas. José Cuneo (1877-1977), famoso
por su serie "Lunas y Ranchos". Carmelo de Arzadum, José Gurvich,
Horacio Torres, Alfredo de Simone son, entre otros, representativos
exponentes de la pintura uruguaya contemporánea que sorprende, en el
presente, por su renovada, prolífera y calificada creatividad como es fácil
comprobar en una visita a las galerías de arte céntricas de la capital.
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En lo que se refiere a la escultura, representada en el país, primeramente,
por artistas europeos, inicia con el escultor Juan Manuel Ferrari
(1874-1916) su trayectoria nacional que aunque algo tardía en su aparición
cuenta con relevantes exponentes. Entre los más famosos figura José
Belloni (1880-1965) quien alejándose de las formas alegóricas talla, en
sus mármoles y bronces, con notable maestría y realismo, personajes y
escenas entrañables al pasado uruguayo. Sus grupos esculturales "La
Carreta", "A la Diligencia", "El Entrevero"
embellecen la ciudad de Montevideo siendo frecuente se estacionen, a su
alrededor, grupos de turistas munidos de sus cámaras fotográficas.
Contrastando, José Luis Zorrilla de San Martín (1891-1979), otro de los más
encumbrados representantes de la escultura uruguaya, busca infundir, a sus mármoles,
la trascendencia de los seres y las cosas. Entre sus célebres y admirados
monumentos se encuentran, entre otros, en la ciudad de Montevideo, el
Obelisco de granito rojo, de perfectas proporciones, estratégicamente
emplazado, el monumento ecuestre al "gaucho", a José Artigas, a
Monseñor Mariano Soler en la Catedral de Montevideo donde se hallan, también,
sus cincelados medallones de bronce evidenciando que su arte no es sólo
monumental. Juan D´Anielli, Antonio Pena, Luis P. Cantú, Edmundo Prati,
entre otros, son nombres que se distinguen en la escultórica uruguaya y que
una visita a museos y paseos por plazas y parques provocan el encuentro con
sus obras.
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El folklore uruguayo presenta distintas manifestaciones derivadas de sus
diferentes orígenes que en suelo nativo toman sus propias características.
Por un lado están las canciones y danzas autóctonas que nacen y se nutren
en el ámbito campesino configurando la Vidalita, la Milonga, la Payada, el
Pericón etc, acompañados por el rasguear de la guitarra que introducida
por España durante el coloniaje se folklorizó y acriolló, siendo
instrumento musical inseparable del cancionero criollo y de toda expresión
gauchesca; también el acordeón se inserta en el folklore campesino a cuyas
danzas imprime una graciosa cadencia. Por otra parte las danzas rituales de
origen africano traídas al país por la raza negra en tiempos de la
esclavitud bajo el dominio español, han dado lugar a un rico folklore
afro-uruguayo donde se impone el famoso "Candombe", la gran danza
ciudadana de Montevideo inmortalizada en los cuadros de Figari, y que hoy
prevalece en las "llamadas", nutridas comparsas que se arman al
repiquetear de una batería de tamboriles y que recorren, en los días del
carnaval uruguayo el barrio Sur de Montevideo, mezclándose, en el desfile,
bajo el insistente y obsesivo ritmo tamborilero, jóvenes bailarinas con los
típicos personajes de antaño: "bastoneros",
"gramilleros","escobilleros", "mamás-viejas"
etc. Espectáculo de gran vistosidad y animación que convierte en
participantes a la muchedumbre de sus espectadores entre los cuales miles de
turistas que acuden a este evento que se repite, cada año, en plena estación
veraniega.
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URUGUAY
Fuente: Sitio Oficial del Ministerio
de Turismo del Uruguay
Es Una Contribución de
LOS ESPECIALES DE...EL TURISMO Y LA HOSPITALIDAD
A LA DIFUSION DEL TURISMO Y DEL PATRIMONIO CULTURAL URUGUAYO
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