Hablar del Norte de Marruecos es hablar
de ciudades tan cargadas de historia como Tánger, pero también
es hablar del Rif, de sus paisajes agrestes, ciudades blancas,
pueblos de adobe colgados en terrazas sobre las montañas,
tierras cultivadas, bosques magníficos, variedad de paisajes,
carreteras de montaña que ofrecen vistas espectaculares .
Y también es hablar de un Mediterráneo
insólito, con suaves playas de arena dorada, calas entre los
acantilados, rodeadas de su entorno natural y escasamente
frecuentadas.