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 Es
una fusión no exactamente de lo viejo y de lo nuevo, sino también de
dos religiones. Entre las colinas y los valles que abundan en extrañas
formaciones rocosas, los lujuriantes campos de arroz y plantaciones de
algodón en flor, florecieron el hinduísmo
y el Islam. Hyderabad,
la capital de Andhra Pradesh,
exuda una atmósfera de 400 años de esplendor musulmán. El Char
Minar, un regio edificio rectangular con cuatro minaretes,
es una joya arquitectónica
del
Siglo
XVL. Fue construido por el Sultán
Mohamed Quli Qutab Shab como una forma de talismán-se dice- para alejar la terrible epidemia que
asolaba a la ciudad recién fundada.
Otros
hitos de la historia son la Tumba de Raymond,
el aventurero francés del Siglo XVIII que sirvió bajo los colores
del segundo Nizam..., el Museo
Arqueológico y los Jardines Públicos
adyacentes..., la Meccamasjid, la
sublime antigua mezquita, con sus cuatro cúpulas y su nube de
palomas..., el imponente templo sobre Naubat
Pahad...
Pero quizá nada capta mejor
la forma de vida de los antiguos nawabs de Hyderabad,
como el Museo de Salar Jung,
donde se exhibe la colección privada del Nawab
Salar Jung III y, al decir de los entendidos, la mejor
colección individual de todo el mundo. Las 36 salas del museo están
repletas de una intrigante serie de tesoros..., una reunión de
estatuas que incluyen las de la velada Rebeca,
y de Mefistófeles y Margarita,
miniaturas de pintura, manuscritos iluminados, colecciones
inapreciables de jade, marfil y bronce y fabulosas armas enjoyadas,
incluida la propia espada incrustada de diamantes del Nawab.
Exactamente al oeste de la
ciudad se encuentra la histórica fortaleza de Golconda.
Fundada en el Siglo XIII fue construida por los Qutab
Shahis quienes, en 1525, la hicieron su capital.
Fueron ellos quienes diseñaron el fantástico sistema acústico en
virtud del cual una palmada dada en las puertas puede ser oída en
la ciudadela. Fuera de sus puertas, un camino polvoriento conduce
a los cenotafios reales de los Qutab Shahis.
Más
lejos, Río Krishna arriba, en Nagarjunasagar,
yacen los restos de una tercera religión, el budismo.
Aquí, a la sombra de la presa de mampostería más alta del
mundo, se excavaron las ruinas de una ciudad perdida del Siglo
III. Otro importante centro budista es Amravati,
cuya estupa es la mayor de todo el país. Warangal,
a I 75 kilómetros de Hyderabad, se
encuentra mencionada en el Diario de Viaje de
Marco Polo, y es más conocida por su templo de un
millar de columnas. Una inscripción en sánscrito registra la
fecha de su construcción como l63 d.C. Vishakapatnam,
o Vizag, como es comúnmente
conocida, a 638 kilómetros de Hyderabad,
es un importante puerto marítimo de la costa oriental.
También es una playa popular. A l6 kilómetros de Vizag
se encuentra Simhachalam, que
rivaliza con Varanasi y Tirupati
como centro de peregrinación. El Templo
de Lepakshi, en la frontera de Karnataka,
es famoso por su columna colgante. Suspendida por la parte
superior, deja espacio suficiente para que pase bajo ella una hoja de
papel.
Al
sur de Andhra Pradesh está el venerado
Santuario de Tirupati, uno de los más antiguos del país y
también el más rico de ellos. El aspecto más fascinante de esta
ciudad-templo es la ofrenda de cabello por los peregrinos. Esto, a
su vez, ha llevado a que se convierta en una de las mayores fuentes
de pelo natural para los fabricantes de pelucas. Pero así es
Andhra Pradesh, una mezcla de tradición y de modernismos. Hyderabad
cuenta con aeropuerto internacional y nacional. Otros aeropuertos
nacionales son: Visakhapatnam, Tirupati y
Vijayawada. Las líneas aéreas «Indian Airlines» y «Vayudoot»
comunican Hyderabad con diversas
ciudades importantes de la India.
Hay también trenes a Hyderabad
desde la mayoría de las poblaciones importantes.
Para más información,
ponerse en contacto con la oficina de Turismo del Gobierno de la India:
25, Sandozi Building; 26, Himayat Nagar, 2. piso. Tel. 66877.= |