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Es todo a la vez. Una gran paradoja. Lo antiguo junto a lo nuevo. Montes encumbrados y desiertos agostados. Lo romántico y lo reaL..., lo misterioso y lo mundano. Dispersas por todo el Norte de la India hay miríadas de monumentos de los conquistadores que llegaron en tropel: arios, griegos, afganos, persas. A través de las intrincadas montañas revestidas de nieve, los invasores vinieron arrolladores unos para perecer, otros para prevalecer. Sobre las fértiles llanuras del Norte de la India se levantaron y cayeron grandes imperios poderosos, ciudades alcanzaron cimas de gloria para decaer después lentamente. |
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surgieron nuevas religiones: budismo, jainismo, sikhismo, floreciendo y
extendiéndose por el resto del mundo. Nacieron nuevas culturas
se desarrollaron nuevas formas de arte, se descubrieron nuevos
talentos. En la actualidad, el presente ha adquirido su propio ser, y el Norte de la India lo revela, en su exuberante, cálida y robusta gente. Sus brillantes festivales jubilosos. Sus modernas ciudades y fábricas. Bazares rebosantes de seda y joyería. Reservas para la fauna. Campos de grano que se pierden en la lejanía. |
| La India del Norte es todo esto y mucho más... Es una experiencia diferente en cada uno de sus siete Estados Norteños y una Unión Territorial: Delhi Uttar Pradesh, Haryana, Punjab, Rajasthan, Jammu y Cachemira, Himachal Pradesh y la Unión Territorial de Chandigarh. Y aún así, unidos por los hilos de una herencia común. |
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| Todo está aquí para que usted lo vea, lo oiga, lo toque y lo maraville. La revelación de lo que es peculiarmente la India del Norte. |
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