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EL
TRIÁNGULO DE ORO
Existen
muchas maravillas en los alrededores de Delhi,
conocidos como EL TRIÁNGULO DE ORO. En
esta región se encuentra el sublime Taj Mahal,
famoso en todo el mundo, la antigua ciudad
fantasma de Fatehpur Sikri y la exótica ciudad
rosa, Jaipur, en Rajasthán.
Primero
puede visitar Agra, que está sólo a
doscientos kilómetros al sur de Delhi.
Usted se conmoverá ante el Taj
donde el amor creó el edificio más bello del mundo. Podrá
pasar un día entero explorando el enorme y
magnífico Fuerte Rojo. En él, el
romántico Emperador que construyó el Taj
fue encarcelado por su propio hijo y es posible visitar la habitación
donde murió contemplando su obra maestra. De aquí el camino nos
lleva a Fatehpur Sikri.
Los gloriosos palacios y patios mogoles evocan sueños del pasado
una época dorada, de tragedia y de amor, de harenes de bellas
esposas, de emperadores poderosos, de profecías mágicas y potentes
hechizos.
Al sureste
de Delhi, en el Estado de Madhya,
se encuentran los Templos de Khajuraho
donde, en enormes frisos entrelazadas figuras humanas muestran
el arte del amor. En ningún otro sitio
del mundo se exalta tan fervorosamente la naturaleza sensual del ser
humano como en estas intrigantes y bellas esculturas.
Al llegar
aquí el viajero quizá entiende ya algo de la
India, pero no está aún preparado para la exótica
fantasía de Rajasthan, una región poblada durante
siglos por los rajputs, una raza de guerreros honrados y valientes que
lucharon hasta la muerte por proteger sus tierras. Las impresionantes
fortalezas muestran las cicatrices de la guerra.
Un orgulloso pueblo le dará la mano en señal de bienvenida a una
tierra de reyes.
Hoy cualquiera
puede ser rey o reina por un tiempo, alojándose en un palacio de
cuento de hadas a orillas de los hermosos
lagos de Udaipur o en Jaipur,
la ciudad bermeja de Rajasthán, que despliega macizas
construcciones de murallas, fortalezas palacios y puertas erigidos en
incandescente piedra rojiza... Desde aquí, la fantasía de Las
Mil y Una Noches llega hasta el
mágico Jaisalmer, una ciudad dorada, donde cada edificio
irradia el calor del sol. Todos los sueños
-desde montar en camello o divisor a un tigre moviéndose con
majestuosidad en la lejanía- se convierten en realidad en esto gloriosa
región. La solitaria inmensidad del desierto ha
tenido un efecto mágico sobre el color de trajes de este pueblo,
siempre alegre y dispuesto a cantar para usted.
EL
GANGES ETERNO Y SAGRADO
La fe
popular sostiene que el alma se purifica al bañarse en el sagrado
Ganges (Ganga), río adorado por
los hindúes. Hay numerosas ciudades santas en sus orillas
como Varanasi, Allahabad, Rishikesh y Hardwar.
El mezclarse entre la abigarrada multitud es una de las muchas
experiencias fascinantes y misteriosos que le esperan en la
India.

Produce inspiración espiritual el ver que una de las religiones más
antiguas del mundo sigue tan viva y con tantos creyentes apasionados. La
ciudad eterna de Varanasi presenta otra
cara de la India: un laberinto de
callejuelas estrechas y tortuosas, de pintorescos pasadizos llenos de
extravagantes peregrinos, sadhus (hombres
santos) y brahmines (sacerdotes hindúes) que hacen
ofrendas a los dioses. Los espectáculos y los himnos védicos
se entremezclan con el aroma de incienso que sale de los templos.
Con las primeras luces del amanecer, los peregrinos oran en las
escalinatas del río, las mujeres se bañan discretamente en sus saris
de colores y niños de brillantes sonrisas y ojos oscuros juegan a su
lado. Varanasi
es la ciudad santa más antigua del mundo, algo que no hay que dejar de
ver.
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LOS MAJESTUOSOS HIMALAYAS
En
los Himalayas le
espera otra experiencia totalmente distinta: llegar a la cima del mundo,
en medio de torbellinos de nubes blancas mientras otras cumbres nevadas
se recortan en el horizonte. Es fácil llegar a la
plateada Srinagar, en Cachemira, a la bella y fresca ciudad de Shimla o
el Valle de Kulu, con su verdor exuberante. Relájese
en un balcón de uno de los bellos hoteles de las montañas,
respirando aire puro, y contemple cómo el río cae en cascadas por la
falda de la montaña. Los antiguos emperadores mogoles
dedicaron sus recursos a realzar la belleza
natural de Cachemira, creando un "paraíso
en la tierra". Más tarde, los ingleses
popularizaron las casas flotantes de los tranquilos
Lagos Nagin y Dal. Muchos viajeros penetran en grupo en el
corazón de los Himalayas, haciendo
excursiones y acampadas y luego vuelven a descansar en estas casas
flotantes. Shimla, "la
capital del verano" de los británicos es una estación
de montaña pensada para el descanso. Pasee agradablemente hasta Mall
y observará cómo la gente del país sale a respirar el aire de los
bosques donde el sol penetra a través del follaje y se refleja en
los arroyos cristalinos.
Al Norte de Shimla se encuentra el Valle
de Kulu, con magníficos bosques, caudalosos ríos y
paseos alfombrados de flores: el "Valle
de los Dioses". Saboree jugosas manzanas y observe a
los campesinos con vestidos de lana tejidos a mano y coloridas
gorras típicas secando albaricoques al sol. Hay
maravillas y mucho que sentir y que ver, todo es exótico y distinto. Shri
Paramahamsa Yogananda, el famoso guru hindú
ha dicho: "El hombre se
dedica a una búsqueda eterna para ese algo más que él espera que le
traerá felicidad completa y eterna". No podemos
asegurar que esta búsqueda acabe en la India, pero seguro que ella le
orientará hacia un nuevo camino.
¡Jamás
volverá a ser el mismo después de estas experiencias!. |