El Himno Nacional Holandés

 

 

El Himno Nacional Holandés, conocido por el 'Wilhelmus' (Guillermo) es un canto de quince estrofas de ocho versos, compuesto entre 1569 y 1578. Este poema dedicado al Príncipe Guillermo de Orange, dirigente de la lucha de independencia contra Felipe II de España, está basado en cantos anteriores. El texto original a cuya versión final contribuyó el poeta y también diplomático Philips van Marnix van Sint Aldegonde, fue escrito probablemente por un compatriota suyo durante un exilio en Alemaña.

En las manifestaciones nacionales se suelen cantar la primera y la sexta estrofa. En la primera estrofa, el Príncipe Guillermo expresa que permanecerá fiel a su país hasta la muerte, en la sexta estrofa ruega a Dios que le dé fuerzas para vencer a la tiranía. Sobre todo en tiempos de opresión, estas estrofas han revestido un hondo significado para el pueblo holandés.


 Historia del Himno Nacional

Desde el 10 de mayo de 1932 el 'Wilhelmus' es el Himno Nacional Holandés. Por Real Decreto en esta fecha se dispuso que en todas las ocasiones oficiales en que tuviera que ejecutarse el Himno Nacional, se interpretaría siempre el 'Wilhelmus'.

El príncipe Guillermo, que huyó de los Países Bajos en 1567 con varios miles de otros adversarios de la dominación española, había tratado en vano de liberar a su país de la tiranía y persecución religiosa reinantes a la sazón. Sin embargo, los tres ataques que emprendió con tropas mercenarias desde el Sacro Imperio Romano de la Nación Alemana fracasaron por completo. El poeta del 'Wilhelmus' intentaba respaldar al príncipe. El poema también es un manifiesto para lograr la simpatía de los soberanos alemanes por el príncipe de Orange que lucha en base de equidad por la libertad de religión y no se comporta sérvilmente en su rebeldía contra su legítimo rey, Felipe II. El poeta deja que el príncipe hable en el canto al oprimido pueblo holandés ante esta situación tan difícil y dramática. En esta exaltada alocución, que es interrumpida por una oración (sexta y séptima estrofas), el príncipe expresa su sinceridad y firmeza, manifestando los profundos motivos que le inducen a oponerse al rey de España. Consuela a sus seguidores, pero a la vez los incita a la lucha. También les suplica que obedezcan a Dios. En este salmo guerrero, el poeta compara al príncipe Guillermo con David, quien en los años anteriores a su ascensión tuvo que huir de Saúl, el primer rey israelí. Recomienda al príncipe ante el pueblo como el jefe indicado para la resistencia contra el rey Felipe II de España.

Antes de esta fecha ya se había interpretado muchas veces el 'Wilhelmus' en actos oficiales o en magnos acontecimientos. Algunos de tales importantes acontecimientos fueron el sitio de Haarlem en 1573 y la entrada del príncipe de Orange en Bruselas el 18 de setiembre de 1578. Durante la visita del príncipe Mauricio a Breda y también cuando fue recibido con solemnidad en Amsterdam, en 1618, las trompetas hicieron sonar el 'Wilhelmus'. Cuando Guillermo V vino a Schoonhoven en 1787, tras la restauración del estatuderato, el carillón de la localidad dio interpretación continua al 'Wilhelmus'. Después de haber estado prohibido durante la administración de los patriotas, el canto se había convertido ahora en la 'Marcha del Príncipe'. Al celebrar el nacimiento del que más tarde sería el rey Guillermo II, el 16 de diciembre de 1792, se cantó en la iglesia católica de Venlo al terminar la misa solemne. Cuando Bois-le-Duc (Den Bosch) se rindió a los franceses, el 9 de octubre de 1794, la guarnición se retiró con todos los honores militares, tocando la música del 'Wilhelmus'.

Al fundarse el Reino de los Países Bajos en 1813 se sintió la necesidad de proclamar con carácter oficial un himno nacional. A raíz de un concurso en 1815, se eligió un poema de Hendrik Tollens (1780-1856) titulado 'Wien Neerlands Bloed'. La música se debía al compositor J.W. Wilms. Hacia fines del siglo XIX el 'Wien Neerlands Bloed' fue reemplazándose cada vez más por el 'Wilhelmus'.

Durante la lucha entre los Países Bajos Septentrionales y los Meridionales (alrededor de 1830), aumentó fuertemente el interés por el 'Wilhelmus'. Incluso al promulgarse nuevas leyes, se tocaba y se cantaba el 'Wilhelmus'. Al descubrirse el monumento de la independencia en la 'Plein 1813', de La Haya, en 1869, sonó este himno, así como durante la investidura de la reina Guillermina en 1898. Hasta 1939, las disposiciones para la Marina Real Holandesa y la Policía Estatal hacían todavía mención de que durante la interpretación del 'Wien Neerlands Bloed' o el 'Wilhelmus' habían de rendirse honores.

Cuando Holanda fue liberada de los franceses en 1813 y al ponerse fin a la lucha de los patriotas (fines del siglo XVIII), dejó de ser un canto de partido y volvió a convertirse en un himno de libertad e independencia.


 Melodía

La música del 'Wilhelmus' está basada en una popular canción soldadesca francesa de alrededor de 1568, que se alterna en compases ternarios y compasillos. La canción data probablemente de la época del sitio de Chartres. La melodía fue elaborada ulteriormente por Adriaen Valerius (1575-1625). El apunte más antiguo de la misma ha sido hallado en 'Deuchdelijke Solutien' (Amberes, 1574). Desde 1626, el 'Wilhelmus' está incorporado en el volumen de canciones nacionales 'Gedenck-clanck' de Valerius, colección que sigue siendo conocida en Holanda.


 Estructura

El canto está compuesto en el género de la obra de los grupos de poetas (seguidores del preciocismo holandés) del siglo XVI. Esto se observa, entre otras cosas, por el hecho de que las letras iniciales de las quince estrofas forman el acrosticón 'WILLEM VAN NASSOV' (También en la traducción al español se ha procurado respetar el acrosticón 'GUILLERMO DE NASSAU'.) En cuanto a la estructura del 'Wilhelmus', se ha llamado la atención hacia las líneas que corren de la estrofa 1 a la 15, de la 2 a la 14, etc. Las líneas se cortan mútuamente en el centro, en la octava estrofa: 'David al trato innoble de Saúl hubo de huír', el corazón del poema. Por su sobrio lenguaje y su contenido conmovedor y profundo, el 'Wilhelmus' supera con mucho a las composiciones de moda de aquella época.

La versión oficial del himno nacional es la adaptación de Walther Boer realizada en 1932.


 Texto

Guillermo soy de nombre,
De Nassau, Señor,
A su Patria no hay hombre
Más fiel, con más fervor.
Sin tacha, nada empaña
De Orange mi blasón,
Al rey señor de España
Rendí yo siempre honor.

Y me veo proscrito,
Sin pueblo, sin hogar,
Por el sólo delito
De a Dios servir y amar.
Mas el Rey de los Cielos
En su suma bondad,
Colmará mis anhelos,
Remediará mi mal.

LLoráis, fieles sujetos,
En inicua opresión,
Mas Dios a sus adeptos
Lleva en el corazón.
Quien de servirle trata
Le pide sin cesar
Me conceda por gracia
Que os pueda liberar.

Estados y fortuna,
Por vos todo perdí,
Hermanos de alta cuna
Verlos morir sufrí.
En Frisia cayó Adolfo
En el campo de honor,
Su alma en buen reposo
Espera el día mejor.

Retoño alto y preclaro
Soy de un emperador,
A príncipe elevado;
Con cristiano fervor
Por la palabra santa
Osado combatí
Cual héroe sin tacha
Mi noble sangre di.

Mi fuerza y confianza
Señor de Ti vendrán,
En Ti está mi esperanza,
No me dejes jamás.
Haz, Dios, que hasta la muerte
Te sirva noche y dia,
Que con ánimo fuerte
Venza la tiranía.

Oh, Dios, en mí se ensaña
La insidia y el rencor,
Protege de sus mañas
A tu fiel servidor.
Tuerce, Señor, los fines
Del odio criminal,
Que de sus manos ruines
No me venga a mí mal.

David el trato innoble
De Saúl hubo de huir,
Así con tanto noble
Me veo yo perseguir.
Mas Dios fue su victoria,
De dolor le sacó
Y del trono a la gloria
Israel le elevó.

En fin la prueba amarga
Cederá al dulzor
Que mi noble alma aguarda
De Dios Nuestro Señor:
Conocer la ventura
De morir con honor,
Gozando eterna gloria
Cual héroe vencedor.

Ni dolor ni laceria
Igualan dura ley
De saber en miseria
El buen país del Rey.
Mi alma se atormenta
Oh noble pueblo y fiel
Viendo cómo te afrenta
El español cruel.

Al frente de mis fieles,
Con firme decisión,
De cosechar laureles
Esperé la ocasión.
Retiene al enemigo
En Maestricht el temor,
Mis jinetes conmigo
Campaen a sabor.

Si tal hubiera sido
De Dios la voluntad,
Hubiera yo vencido
Allí la tempestad.
Mas el Rey de los Cielos,
De todo ordenador,
Que hay que servir con celo,
Lo dispuso mejor.

Se mantiene constante
Mi principesco ardor,
Mi cristiano talante
No cede ante el dolor.
A Dios con insistencia,
Del hondo de mi ser,
Pido que mi inocencia
Me ayude a defender.

Adiós, pueblo sin ley,
Adiós, mesta oprimida
Vuestro pastor bien cuida
Su dispersada grey.
A Dios te encomendamos,
Sigue a tu Salvador;
Esta vida es, hermanos,
De un solo día flor.

Ultraje ni vileza,
A fe del Hacedor,
Inferí a la realeza,
Lo tengo por honor.
Mas el Señor lo quiso,
Suprema Majestad,
Y he de acatar sumiso
Su justa voluntad.