Como cualquier otro país, Holanda tiene sus propias especialidades
culinarias. Famosos son los quesos holandeses, como el Gouda
y el Edammer. Menos conocidas son sus croquetas (una bola
ovalada de masa frita con relleno de ragú) y los maatjes’
(arenques jóvenes crudos salados). La cocina holandesa es
bastante sencilla, y en el país se comen muchas patatas y
verduras. Además, existe el deleite de todo tipo de pescado
fresco.
La tarta de manzana está incluida en el menú de casi
todos los cafés y restaurantes holandeses.
Por lo que respecta a la bebida, desde antaño los holandeses
son bebedores de cerveza, pero últimamente se bebe cada vez
más vino. El agua mineral no tiene tanta aceptación como en
otros países, mientras que la leche es extraordinariamente
popular; quizás por ello los holandeses sean las personas
más altas del planeta (los hombres miden una media de 1,84m,
y las mujeres, 1,78m).
En el país no escasea el chocolate, con Amsterdam como el
mayor depósito de cacao del mundo. A los holandeses les gusta
mucho el vla’ (un pudin cremoso) y los poffertjes’
(una especie de pequeñas tortitas con azúcar en polvo). Muy
típico de los holandeses es su gusto por los dropjes’,
una especie de regaliz que puede ser salado o dulce. Junto
con los escandinavos, los holandeses son grandes consumidores
de café. Por lo que respecta al té, los holandeses no le van
en zaga a los británicos. Y cuando hay té o café, no falta
nunca el pedazo de tarta de manzana con nata. No encontrará
ningún bar en Holanda en que no aparezca en el menú.
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