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ntes del comienzo de la era
cristiana, en lo que ahora es Holanda, vivían tribus germanas y
celtas. Hasta el año 400,
la zona al sur del Rin formó parte del Imperio Romano. En
la Edad Media, Holanda estuvo dividida en principados feudales
autónomos. El emperador Carlos V de la Casa de los Habsburgo
(Carlos I de España, 1500-1558) reunió todos estos territorios
junto con la actual Bélgica y Luxemburgo, denominándolos ‘Países
Bajos’ y los agregó a su vasto imperio
Borgoñón-Habsburgués.
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Ábside de la basílica
románica de Nuestra Señora, en Maastricht
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El Palacio de la Paz de La
Haya, sede entre otros de la Corte Internacional de Justicia
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En 1568, varios principados del norte de
Holanda, dirigidos
por el príncipe Guillermo de Orange, se sublevaron contra
Felipe II, hijo de Carlos V. El motivo de lo anterior fue
la limitación de la libertad religiosa y las aspiraciones
absolutistas de Felipe II. Ésto sinificó el inicio de lo que
en Holanda se conoce como la «Guerra de los Ochenta Años»
(«Guerra de Flandes» para los españoles). Con la Paz de Münster
en 1648, se reconoció la República de las Siete Provincias
de los Países Bajos como Estado independiente. La República
constaba de siete provincias soberanas: Holanda, Zelanda,
Utrecht, Frisia, Groninga, Overijssel y Güeldres. La forma
estatal de la República seguía manteniendo un elemento feudal
con el estatúder, un cargo poderoso que ocupaban los herederos
de Guillermo de Orange.
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