En 1585, cuando las tropas españolas conquistaron
Amberes,
el centro mercantil más importante de la Europa occidental
que entonces formaba parte de los Países Bajos y hoy en día
es una ciudad comercial belga, muchos comerciantes se trasladaron
a Amsterdam. En este período, el número de habitantes de la
ciudad aumentó rápidamente y se experimentó un crecimiento
del comercio. Amsterdam pasa entonces a ocupar definitivamente
el lugar de Amberes como centro comercial más importante de
Europa, al ver Amberes bloqueada por los rebeldes su salida
al mar por la Escalda Occidental. Amsterdam se convierte en
la ciudad mercantil más importante de Holanda y de la República
de las Siete Provincias Unidas de los Países Bajos, que ven
reconocida su independencia definitivamente en la Paz de
Westfalia,
firmada en 1648. Esta República es sobre todo una nación
mercantil,
la flota holandesa navega los mares de todo el mundo, y la
mayoría del comercio marítimo acaba de llegar a manos
amsterdamesas.
La prosperidad de la República se debe principalmente a la
navegación comercial, especialmente la de naves
amsterdamesas,
por el Mar Báltico, el Mar Mediterráneo y por ultramar, principalmente
con las colonias holandesas conocidas como las Indias
Holandesas,
actualmente Indonesia. En Amsterdam se establecen también
varias empresas y compañías de trasbordo y la ciudad llega
a ser el centro de distribución de Europa. Han empezado los
años de oro para Amsterdam. Durante un siglo, el Siglo de
Oro, Amsterdam domina el comercio mundial.
Basándose en la prosperidad económica adquirida durante este
período, Amsterdam se convierte además en un centro cultural.
Pintores de fama mundial, como Rembrandt van Rijn, pintan
aquí sus mejores lienzos y la arquitectura conoce un esplendor
hasta entonces desconocido que aún ahora se puede apreciar.
También muchos extranjeros llegan a Amsterdam, entre otras
razones debido al ambiente tolerante que existía en los Países
Bajos inspirado por motivos económicos. Muchos de ellos, entre
los que se encontraban gran cantidad de judíos y
protestantes,
buscan refugio en la República porque se les perseguía en
sus propios países por sus convicciones. Además, la censura
en los Países Bajos se aplicaba menos estrictamente que en
cualquier otra parte, por lo que Amsterdam se transforma en
un centro para escritores, sabios, filósofos, científicos
y artistas. Así, los filósofos René Descartes de Francia y
John Locke de Gran Bretaña, ponen rumbo a Amsterdam, ya que
en sus propios países no se les permite trabajar ni
publicar.
El siglo XVIII trae un relativo retroceso del comercio de
mercancías, pero Amsterdam sigue siendo el centro financiero
de Europa y el centro económico y cultural de los Países
Bajos.
Sólo después de que las guerras napoleónicas paralicen el
comercio marítimo, pierde Amsterdam su destacada posición
en el comercio mundial.