A partir de 1588, los Países Bajos forman una República y
continúa siéndolo durante los primeros años del llamado Período
francés (1795-1813). El país es aliado de Francia bajo el
nombre de República Bátava. Sin embargo, en 1806, Napoleón
convierte los Países Bajos en un reino y nombra Rey de Holanda
a su hermano Luis Bonaparte. También es un deseo de Napoleón
que Amsterdam sea la capital de este nuevo reino. En 1808,
Luis Bonaparte se instala en Amsterdam y así la ciudad a orillas
del Amstel llega a ser por primera vez en su historia, capital
y sede del gobierno. Inicialmente, Luis quiso hacer construir
un palacio en Amsterdam, pero el empobrecido país no era ya
capaz de cargar con los costes porque la economía iba deteriorando
enormemente y porque la Corona ya conllevaba costes excepcionalmente
altos. Han terminado los tiempos de gloria para Amsterdam.
El Rey, presionado por el gobierno de Amsterdam, decide no
hacer construir el palacio y hace habilitar como palacio el
ayuntamiento, situado en el Dam y construido en los tiempos
de esplendor. En 1806, La Haya es promovida a tercera ciudad
del reino, con lo que finalmente obtiene derechos propios.
Esto es de corta duración, porque en 1810 el Reino de Holanda
es anexionado a Francia.
En 1813, cuando Napoleón es
derrotado, tres hombres prominentes
se reúnen en la Haya para reflexionar acerca de cómo instaurar
una nueva autoridad legítima para cuando los franceses desaparezcan
de los Países Bajos. Ellos toman el mando, lo que significa
que éste se ejerce nuevamente desde La Haya. En 1813, regresa
a Holanda como príncipe soberano el hijo del último
estatúder,
que había abandonado la República en 1795, y se establece
en La Haya.