En el Congreso de Viena de 1815, las grandes potencias unifican
los Países Bajos y Bélgica para formar el Reino de los Países
Bajos, con Guillermo I como rey. Él sería el primer rey del
actual reino de los Países Bajos. Amsterdam se convierte,
o mejor dicho, continúa siendo, la capital del nuevo reino,
mientras que Bruselas y La Haya se alternan como residencia
del monarca y de su gobierno. El gobierno se establece un
año en Bruselas y al siguiente en La Haya. En 1830, Bélgica
se independiza de los Países Bajos, por lo que tanto el gobierno
como el rey se establecen en La Haya. No obstante, Amsterdam
continúa siendo la capital en donde se celebra la investidura
del rey.
Desde
entonces, han habido sólo dos períodos en los que La
Haya no ha hecho las funciones de residencia. La primera vez,
cuando la Reina Guillermina (1898-1948) y el gobierno holandés
residieron en Londres durante la ocupación alemana en la Segunda
Guerra Mundial (1940-1945). Una vez finalizada la guerra,
la Reina y su gobierno retornaron a La Haya. Cuando la Reina
Juliana en 1948 asciende al trono, la corte se traslada por
segunda vez, esta vez a Baarn, donde se instala en el palacio
Soestdijk, aunque la Reina mantiene un palacio en La Haya.
Y en 1980, después del ascenso al trono de la actual Reina
Beatrix, La Haya, sede del gobierno, vuelve a ser el lugar
de la residencia real.