Francia y sus símbolos

 

 

La bandera El himno Mariana La fiesta nacional El gallo

La bandera tricolor

     La Constitución de la V República establece en su artículo 2 que el emblema nacional es la bandera tricolor azul, blanco y rojo. Esta bandera tricolor, visible en los edificios públicos durante los actos conmemorativos y en el transcurso de los encuentros deportivos, es resultado de una larga evolución. Sintetiza la imagen de la nación, le pertenece.

Los tres colores sin la bandera

Los monarcas que reinaron en Francia usaron los tres colores distintamente: el azul, el blanco y el rojo. 

La bandera azul ondeó para la coronación de Carlomagno; evoca la capa de San Martín que ofreció a un pobre.

De Clovis a Carlos X, la capa real es azul celeste, adornada con flores de lis de oro, símbolos de lealtad y de fidelidad.

Bajo el reino de Hugo Capeto y bajo sus descendientes, el estandarte del rey será la oriflama roja de San Dionisio, protector del reino.

De 1638 a 1790, el blanco fue el color de la bandera real y del pabellón de la marina. De 1814 a 1830, el blanco fue también el color de las banderas del ejército real.

 

Una bandera tricolor para la Revolución Francesa

 

     La bandera tricolor fue instituida por la Revolución Francesa.

Al celebrarse la fiesta de la Federación, el 14 de julio de 1790, el Campo de Marte se adorna con el pabellón de tres colores.

La bandera tricolor y la escarapela se convierten en los símbolos de la nación viviente. Un decreto que data del 27 pluvioso (quinto mes del calendario republicano francés) del Año 2 (1794) estipula: "El pabellón, al igual que la bandera nacional, estará formado por los tres colores nacionales dispuestos en tres bandas iguales, de manera que el azul esté unido a la empuñadura del pabellón, el blanco en el centro y el rojo flotante".

La Restauración de 1815 quiso restablecer la bandera blanca, símbolo de continuidad con la monarquía y la sublevación de 1848 tratará de establecer la bandera roja como estandarte de la República.

La bandera tricolor nunca más será impugnada: en ella se reconocen poco a poco todas las familias y todas las corrientes de opinión que integran la nación francesa.

 

Para mayor información

  • M. Agulhon, Les Trois Couleurs, Gallimard, 1987; Marianne, Gallimard, 1991.

  • M. Ozouf, La Fête Révolutionnaire, Gallimard, 1976.

 

 

 

La Marsellesa

Fruto de la Revolución Francesa, el himno nacional logró sobrevivir a los dos Imperios, la Restauración y la Ocupación antes de su oficialización definitiva por la República en 1946.

 Claude-Joseph Rouget de Lisle, capitán de ingeniería en la guarnición de Estrasburgo, compuso este aire durante la noche del 24 al 25 de abril de 1792, a petición del alcalde de dicha ciudad, el barón de Dietrich. El canto, titulado Chant de guerre pour l'armée du Rhin (Canto de guerra para el ejército del Rin), se difundió en el país. Un general del ejército de Egipto, François Mireur, quien había acudido a Marsella con el fin de preparar la marcha conjunta de los voluntarios de Montpellier y de Marsella, lo presentó con el título de Chant de guerre aux armés aux frontières (Canto de guerra para los ejércitos de las fronteras). Las tropas marsellesas lo adoptaron entonces como cantar de marcha. Lo entonaron al entrar en París, el 30 de julio de 1792, y los parisinos lo bautizan como La Marseillaise

Durante la Primera República, este himno formaba parte de los aires y cantos cívicos que contribuyeron al triunfo de la Revolución. Los dos Imperios, la Restauración y la II República prefirieron cantos de circunstancias. No fue sino hasta la III República cuando La Marsellesa recuperó su rango de himno nacional en todas aquellas ocasiones en las cuales las bandas militares han de tocar un aire oficial. El Estado francés lo conserva y el Gobierno de la Francia liberada le vuelve a atribuir un estatuto de primer orden al lado del himno de carácter oficioso, es decir Le Chant des Partisans (El Canto de los Partidarios). La Marsellesa será finalmente instituída como himno nacional en la Constitución de la IV y de la V República (artículo 2 de la Constitución del 4 de octubre de 1958). En 1974, Valéry Giscard d'Estaing, el entonces Presidente de la República, hace que se modifique de acuerdo con las partituras antiguas y que se vuelva a armonizar con un ritmo diferente. A partir de 1981, el himno será interpretado nuevamente de acuerdo con las partituras y el ritmo vigentes hasta 1974.

La Marseillaise

1

Allons enfants de la Patrie, Le jour de gloire est arrivé !
Contre nous de la tyrannie, L'étendard sanglant est levé ! (bis)
Entendez-vous dans les campagnes Mugir ces féroces soldats ?
Ils viennent jusque dans nos bras Egorger nos fils et nos compagnes !

Refrain

Aux armes, citoyens ! Formez vos bataillons !
Marchons ! marchons ! Qu'un sang impur
Abreuve nos sillons !

2

Que veut cette horde d'esclaves, De traîtres, de rois conjurés ?
Pour qui ces ignobles entraves, Ces fers dès longtemps préparés ? (bis)
Français, pour nous, ah! quel outrage ! Quels transports il doit exciter !
C'est nous qu'on ose méditer De rendre à l'antique esclavage !

3

Quoi ! ces cohortes étrangères Feraient la loi dans nos foyers !
Quoi ! ces phalanges mercenaires Terrasseraient nos fiers guerriers ! (bis)
Grand Dieu ! par des mains enchaînées Nos fronts sous le joug se ploieraient !
De vils despotes deviendraient Les maîtres de nos destinées !

4

Tremblez, tyrans et vous perfides, L'opprobre de tous les partis,
Tremblez ! vos projets parricides Vont enfin recevoir leurs prix ! (bis)
Tout est soldat pour vous combattre, S'ils tombent, nos jeunes héros,
La terre en produit de nouveaux, Contre vous tout prêts à se battre !

5

Français, en guerriers magnanimes, Portez ou retenez vos coups !
Epargnez ces tristes victimes, A regret s'armant contre nous. (bis)
Mais ces despotes sanguinaires, Mais ces complices de Bouillé,
Tous ces tigres qui, sans pitié, Déchirent le sein de leur mère 

6

Amour sacré de la Patrie, Conduis, soutiens nos bras vengeurs !
Liberté, Liberté chérie, Combats avec tes défenseurs ! (bis)
Sous nos drapeaux, que la victoire Accoure à tes mâles accents !
Que tes ennemis expirants Voient ton triomphe et notre gloire !

7

Nous entrerons dans la carrière Quand nos aînés n'y seront plus;
Nous y trouverons leur poussière Et la trace de leurs vertus. (bis)
Bien moins jaloux de leur survivre Que de partager leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil De les venger ou de les suivre !

La Marsellesa Pulsa aquí si quieres saber más.

 

 

 


Marianne y la divisa de la República

Marianne encarna la República francesa.
Marianne representa la permanencia de los valores que fundan la adhesión de los ciudadanos a la República: "Libertad, Igualdad y Fraternidad".
Unas veces empleado por los adversarios del régimen republicano y otras por sus defensores, el nombre de Marianne (Marie-Anne), popular, es el símbolo de una República construida mediante la progresiva adhesión a la divisa de todos los ciudadanos.
Marianne se convirtió paulatinamente en la representación de la madre patria más fácil de compartir, unas veces fogosa y guerrera y otras pacífica y sustentadora.

Orígenes remotos

El origen de la imagen de La Marianne data de la Antigüedad. El gorro frigio era utilizado por los libertos del Imperio Romano, esclavos a los cuales su amo devolvió la libertad y cuyos descendientes se consideraron por este motivo como ciudadanos del Imperio. La Democracia ya se representaba bajo rasgos femeninos; a sus pies un timón y un saco de trigo volcado a la mitad; poco interesada por el poder, su preocupación principal reside en efecto en las aspiraciones del pueblo. 

Marianne en las tormentas de la Revolución francesa 

A partir de 1789, las esculturas y los cuadros representarán personajes femeninos que llevan con ellos los valores de la Revolución francesa y en cuyo primer lugar está situada la Libertad. La Libertad aparece bajo los rasgos de una joven, que lleva un vestido corto y que sostiene en su mano derecha una pica adornada con el gorro frigio. Es una guerrera que simboliza la idea de que la libertad se adquiere por las armas. En ocasiones, esta imagen de la Libertad aparece más sensata, más grave, vestida con una túnica larga y una postura más serena. En este caso pierde muchos de sus atributos entre los cuales el gorro frigio, usado por los revolucionarios. 

La Igualdad también adopta la forma de una joven seguida por unos niños que llevan los símbolos de las tres órdenes del Antiguo Régimen: los aperos de labranza del Tercer estado, la Biblia del Clero y la corona de la Nobleza, síntesis de la antigua y la nueva Francia. Originalmente, la Igualdad sostiene en sus manos una balanza en equilibrio, la del Último Juicio, pero los artistas revolucionarios prefirieron substituirla por el nivel que es un símbolo de igualdad más que de equidad. 

La Fraternidad sostiene un bastón rematado por el gallo galo y detrás de ella, dos niños llevan enganchados juntos un león y un borrego. 

En 1792, la joven República elige encarnarse bajo los rasgos de Marianne, la madre patria. 

Marianne se encuentra a menudo armada y con casco, como la Atenea griega. La República es guerrera y protectora, combate para defender sus valores, entre los cuales la Libertad ocupa el primer lugar, como en Valmy donde, frente la reacción monárquica, afirma su vocación universal. Un decreto de 1792 establece que el sello del Estado será modificado y como tipo llevará a Francia bajo los rasgos de una mujer vestida a la antigua, de pie, manteniendo con la mano derecha una pica rematada con el gorro frigio, o gorro de la Libertad, y con la izquierda apoyada en un pabellón de armas; a sus pies un timón". 

Marianne recuperó atributos antiguos, especialmente el león y el trono, pero entre sus manos mantiene, además de la espada o el pabellón de armas, la bandera tricolor francesa. A sus pies, se encuentra la ley y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano presentada al mundo. 

En la misma época, sus enemigos caricaturizan la República dándole el nombre popular de Marie-Anne ya que, en su opinión, si la República quiere ocuparse del pueblo debe llevar su nombre.

El debilitamiento de Marianne : Imperio y Restauración 

Después de 1799, el fin de la República y la instauración del régimen del Imperio conllevan un debilitamiento de la representatividad de Marianne, pese a la vivacidad persistente del tema de la Libertad. Múltiples artistas la perpetúan, entre los cuales cabe hacer especial mención de Eugène Delacroix en La liberté guidant le peuple aux barricades (La Libertad guiando al pueblo en las barricadas) de 1830. 

El nombre de Marianne vuelve a aparecer por un tiempo con la Segunda República pero a menudo adopta un sentido peyorativo. Los partidarios de la República social, "los rojos", recuperan el nombre. Simultáneamente, en 1848 se organiza un concurso a fin de definir la representación de la nueva República en la cual habrían de reaparecer los valores revolucionarios. 

Al proclamar el régimen del Imperio en 1852, Napoleón III ordenó la substitución de la imagen de Marianne en las monedas y en los sellos de correos por su propia efigie. Paralelamente, se constituyen grupos de oposición republicanos y adoptan La Marianne como símbolo de adhesión. 

Marianne recobrada, la Comuna y la Tercera República 

Una vez reinstalada la República, la Comuna de París desarrolló el culto de la combatiente revolucionaria con el busto desnudo que lleva el gorro frigio rojo de los sans-culotte (revolucionarios franceses de 1792). Mas en París nunca se le llamó Marianne y el nombre sólo se utilizó en las provincias. En cada ciudad, estatuas y campanas llevan ese nombre y evocan los grandes momentos revolucionarios: 1789, 1830 y 1848. 

En 1871, después de la Comuna, los fundadores de la III República desean restaurar el simbolismo republicano sin que ello implique alentar movimientos revolucionarios. Por consiguiente, en lugar del gorro frigio prefieren la corona de espigas de trigo, inspirada en la corona de sol que adornaba las monedas de 1848. Pero el modelo se aplicó de manera imperfecta y en toda Francia se contraponen estatuas con espigas y estatuas con gorro frigio. En lo referente al nombre que había de dársele, todo dependía de la clase social: el republicano del pueblo la llama "Marianne", el republicano burgués hablará de "la República" y el antirrepublicano, cuando no la injuria con un "la mendiga", utiliza un "Marie-Anne" despectivo. 

Paulatinamente, en los ayuntamientos y las escuelas se multiplican los bustos. En 1880, la alcaldía de París hace un pedido de un modelo con el gorro frigio. El modelo se consolida progresivamente: se trata de un busto de mujer con un rostro tranquilo y juvenil que lleva a la vez la corona de espigas y, más frecuentemente, el gorro frigio. La República se instala. 

Marianne instalada, bustos en todos los ayuntamientos 

En el siglo veinte, todos los ayuntamientos se dotan progresivamente de un busto de Marianne que a partir de ese momento llevará sistemáticamente el gorro frigio y estará libre de sus otros atributos (pabellón de armas, nivel o balanza). 

Marianne se representa de una manera sumamente depurada. Las últimas representaciones en boga en los ayuntamientos actuales, son aquellas que adoptan los rasgos de Brigitte Bardot, de Catherine Deneuve y de Laetitia Casta. Al margen de las representaciones oficiales, proliferan representaciones libres, los caricaturistas se adueñan de Marianne como la imagen símbolo de la Nación. 

Hoy, la asimilación de la República francesa a "La Marianne" es un hecho. Marianne ha sobrevivido a cinco Repúblicas y a las vicisitudes de la historia, fortaleciendo su poder simbólico a medida que se reafirmaba la idea de la nación francesa. 

Para mayor información 

  • Marianne au combat : l'imagerie et la symbolique républicaine de 1789 à 1880, M. Agulhon, Flammarion, 1989.   
  • Marianne au pouvoir : l'imagerie et la symbolique républicaine de 1880 à 1914, M. Agulhon, Flammarion, 1989.   
  • Marianne : les visages de la République, M. Agulhon, P. Bonte, Découvertes Gallimard, 1992.   
  • Le siècle de l'avènement républicain, F. Furet et M. Ozouf, Gallimard, 1993.

 

 

 


14 de julio Fiesta nacional

 El 14 de julio representa hoy, en el espíritu de los franceses y de los extranjeros, el desfile militar más solemne, desarrollado sobre los Campos Elíseos, en presencia del Jefe del Estado.
Es asimismo una festividad popular con sus bailes y marcada por fuegos artificiales en todos los municipios de Francia.
Pero el 14 de julio constituye primordialmente la fiesta republicana, el símbolo del fin de la monarquía, reemplazada por la República. La fiesta nacional es un momento en el cual los ciudadanos pueden sentir su pertenencia a la nación republicana.
Su significado tiene tal fuerza debido a que el origen de esta fiesta nacional reside en la historia del nacimiento de la República. 

El pueblo toma la Bastilla 

El 5 de mayo de 1789, el Rey convoca a los estados generales para recibir sus quejas; sin embargo la asamblea del Tercer estado, que representa a la burguesía, no tarda en emanciparse para constituirse en Asamblea nacional constituyente. 

El 20 de junio de 1789, los diputados harán el juramento del Jeu de Paume por el cual se comprometen a "nunca separarse hasta que la Constitución haya sido establecida". Esta oposición de los diputados del Tercer estado, o estado llano, encontrará eco en la opinión pública. El pueblo de París se subleva y decide marchar hacia la Bastilla, la prisión estatal que simboliza el absolutismo y la arbitrariedad del Antiguo Régimen.

La nación en marcha hacia la República

La toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, adquiere de inmediato un alcance histórico simbólico; constituye la prueba de que el poder ya no procede del Rey, ni de Dios, sino del pueblo de acuerdo con las tesis desarrolladas por los filósofos del siglo XVIII. 

El 16 de julio, el Rey reconoce la escarapela tricolor: la revolución está hecha. 

Para todos los franceses, la toma de la Bastilla simboliza la libertad, la democracia y la lucha contra todas las formas de opresión. 

Para mayor información 

  • G. Duby, Histoire de la France, Librairie Larousse, 1977.    

  • Bajo la dirección de J. Carpentier and F. Lebrun, Histoire de la France, Ed. du Seuil (coll. Points Histoire)

 

 

 


El Gallo

La palabra latina Gallus significa a la vez "gallo" y "galo". Ciertas monedas de la Antigüedad se acuñaban con un gallo, pero entonces el animal aún no servía como emblema de las tribus de La Galia.
Progresivamente, la figura del gallo se convirtió en la representación simbólica del pueblo francés mejor compartida por todos. 

El Gallo de Francia 

En la Edad Media, el gallo galo fue ampliamente utilizado como símbolo religioso, signo de esperanza y de fe. 

A partir de la época del Renacimiento fue cuando el gallo comenzó a vincularse con la idea de la nación francesa cuya emergencia fue paulatina. 

Bajo el reino de los Valois y de los Borbones, la efigie de los reyes se encuentra a menudo acompañada por este animal que se suponía debía representar a Francia en gravados y monedas. 

Aun cuando permanece como un emblema de importancia menor, el gallo está presente en el Louvre y en el palacio de Versailles. 

El Gallo de la Revolución

El período revolucionario será el que consagrará el gallo como representación de la identidad nacional. Aparece en un escudo, adornado con el gorro frigio, sobre el sello del Primer cónsul y la alegoría de la fraternidad lleva a menudo un bastón rematado con un gallo. 

Napoleón substituye la República por el Imperio y, a partir de entonces, el águila reemplaza al gallo ya que de acuerdo con el Emperador: "El gallo no tiene fuerza alguna y no puede ser la imagen de un imperio como Francia".

El Gallo de la República

Tras un período de ausencia, las "Tres Gloriosas" de 1830 rehabilitan la imagen del gallo francés y el Duque de Orléans firmará una orden en la cual se indica que el gallo habría de figurar en las banderas y los botones de los uniformes de la guardia nacional. 

El sello de la II República representa la figura de la Libertad sosteniendo un timón marcado con el gallo, pero el gallo sigue siendo utilizado paralelamente al símbolo del águila, preferida por Napoleón II, como signo de la permanencia del Imperio. 

Durante la III República la reja del palacio del Elíseo se adornará con un gallo, se trata de "la reja del gallo" que aún puede verse en la actualidad. A su vez, la moneda de oro de 20 francos acuñada en 1899 lleva un gallo como adorno. 

En el transcurso de la Primera Guerra Mundial, la reafirmación del sentimiento patriótico hará del gallo la figura de la resistencia y de valor franceses frente al águila prusiana. A partir de este momento, esta representación maniquea será crecientemente utilizada, primordialmente por parte de los caricaturistas, el gallo se convierte así en el símbolo de una Francia de origen campesino, orgullosa, obstinada, valiente y fecunda. Para los extranjeros el gallo también simboliza a Francia, incluso cuando se trata de un animal al cual no sólo se le atribuyen cualidades. 

Si bien el gallo no figura como un símbolo oficial de la República, sigue representando una cierta idea de la Nación. A nivel de las representaciones imaginarias colectivas, primordialmente en el ámbito deportivo, se mantiene como la mejor ilustración de la Nación. 

Para mayor información 

  • Encyclopaedia Universalis.    

  • M. Agulhon, Marianne au Pouvoir: l'imagerie et la symbolique républicaine, de 1880 à 1914, Flammarion, 1989.

 

La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano

 (texto íntegro en francés de la declaración redactada por la Asamblea constituyente y firmada por le Rey Luis XVI el 5 de octubre de 1789)

Fuente: Sitio Oficial de la Presidencia de la República Francesa.
Es Una Contribución de
LOS ESPECIALES DE...EL TURISMO Y LA HOSPITALIDAD 
A LA DIFUSION DEL PATRIMONIO CULTURAL FRANCES.