Historia del
ESCUDO DE LA PROVINCIA DE

NEUQUEN


HISTORIA

La Región del Neuquén se hallaba inicialmente en jurisdicción de Cuyo. Al crearse el Virreinato del Río de la Plata, por Cédula Real del 1 de agosto de 1776, Cuyo integró su jurisdicción y por la Real Ordenanza de Intendentes, del 28 de enero de 1782, quedó dentro de la Gobernación Intendencia del mismo nombre con cabecera en Mendoza.

Al modificarse nuevamente la estructura administrativa del Virreinato, por la Cédula Aclaratoria del 5 de agosto de 1783, Cuyo fue incluida en la Intendencia de Córdoba del Tucumán.

Tras el movimiento del 25 de Mayo de 1810, el Segundo Triunvirato volvió a formar, el 29 de noviembre de 1813, la Gobernación Intendencia de Cuyo a expensas de la de Córdoba del Tucumán, con capital en Mendoza.

La Constitución de Mendoza, sancionada el 24 de diciembre de 1854, y la respuesta de las autoridades de esa provincia a una requisitoria del Ministerio del Interior, formulada el 5 de noviembre de 1862, indicaban que se consideraban como de su jurisdicción los territorios que, más tarde, conformarían la Provincia del Neuquén.(1)

El hombre blanco alcanzó el Neuquén, recién en 1551, con D. Jerónimo de Alderete llegado de Chile a la zona del Lago Huechulafquen, seguido de D. Francisco de Villagrán, en 1553, que lo hizo a orillas del Collon Curá; de D. Juan Fernández, en 1620; de D. Diego Ponce de León, en 1649, quien derrotó a los indios de Huechulafquen.

Más tarde, D. Tomás Falkner llegó hasta el Lago Nahuel Huapi, en 1773; y, desde Carmen de Patagones, D. Basilio Villarino, en 1782 y 1783, remontó los Ríos Negro Limay y Collon Curá. En la conquista espiritual participaron los padres: Nicolás Mascardi, en 1670, que estableció una misión en el Nahuel Huapi; Zúñiga; Havestadt; Francisco Menéndez, en 1772, Rosales y otros.(2)

A raíz de las depredaciones de los indígenas en las zonas pobladas de la Provincia de Buenos Aires, D. Juan Manuel de Rosas planeó y ejecutó la Expedición al Desierto, y en 1833, el Coronel Angel Pacheco llegó a la confluencia de los Ríos Limay y Neuquén.(3)

El 17 de octubre de 1862, se promulgó la Ley Nacional N 28 que declaró ...que todos los territorios existentes fuera de los límites o posesión de las provincias son nacionales... (4) y otro instrumento similar, la Ley N 954 del 11 de octubre de 1878, creó la Gobernación de la Patagonia, con capital en Carmen de Patagones (hoy Viedma).(5)

Pero en el ínterin, la línea de fronteras con el indio había sido abandonada y había retrocedido ante nuevos malones. Ello hizo necesario que, el 13 de agosto de 1867, la Ley Nacional N 215 dispusiera que fuerzas del Ejército ocuparan la ribera septentrional del Río Neuquén, desde su nacimiento en los Andes hasta su confluencia con el Río Negro y por éste hasta el Océano Atlántico, desalojando hacia el sur a las tribus que no se sometieran.

En 1879, el General D. Julio A. Roca organizó una campaña militar que después de alcanzar la margen izquierda del Río Negro llegó hasta la confluencia de los Ríos Limay y Neuquén. Pero la conquista del territorio indio requirió de otras expediciones: en 1881, cuando las fuerzas militares llegaron al Lago Nahuel Huapi y nuevamente a la confluencia del Limay con el Neuquén y, finalmente, en 1882, por medio de la cual se logra su consolidación.(6)

Por Ley N 1532, del 16 de octubre de 1884, se creó el Territorio Nacional del Neuquén y se precisaron sus límites.(7)

Neuquén tuvo su primera capital en Chos Malal, fundada el 4 de agosto de 1887 y, el 12 de mayo de 1904, se instaló la actual capital en el caserío Confluencia, que cambió su denominación por la de la provincia.(8)

Finalmente, Neuquén se transformó en provincia por disposición de la Ley N 14.408, del 28 de junio de 1955.


SU HERÁLDICA

A partir del establecimiento de autoridades nacionales y fuerzas militares, se usó, en Neuquén, el Escudo Nacional, hasta que la Ley Provincial N 16, del 19 de setiembre de 1958, determinó su propio blasón.

Lo especificó en la forma siguiente:

Artículo 1.- Adóptase como Escudo Oficial de la Provincia, el trabajo presentado por el señor Aldo Mástice, al concurso realizado por la Intervención Federal, con fecha 25 de febrero de 1958, bajo el número setenta y dos.

Artículo 2.- Las características de dicho Escudo son las siguientes:

a) Su forma.

Es hexagonal irregular simétrica. En su parte superior un vértice central donde caen ambos lados en suave declive, formando amplio ángulo. A sus extremos nacen los laterales que angostándose hacia abajo, se unen al ángulo inferior, cuyo vértice perpendicular al centro, constituye la base.

b) Sus atributos.

Contorno dorado. Fondo celeste simulando el cielo. Sobre él se recorta imponente la estampa de un pico en color azul, nevado en gran parte de su cumbre. Por sobre ella y en el eje mismo del Escudo, emerge la figura de un "Pehuén" en color verde oscuro con contorno en blanco, realzando su silueta sobre el azul y el celeste. A sus plantas, naciendo del ángulo inferior, dos manos juntas y abiertas, palmas arriba, con sus dedos ligeramente plegados de entre las que se desliza un impetuoso río. Finalmente, como aureolando todos los símbolos, un arco formado por dieciséis estrellas, de color dorado y cuatro puntas, pasa por sobre el follaje del "Pehuén" y cae sobre las laderas del pico nevado, a la altura de los dedos extendidos de ambas manos.

c) Sus ornamentos.

Sobre el ángulo superior tomando la mitad de cada uno de sus lados y centrado en el vértice que ellos forman, un semicírculo dorado, representa un sol naciente, con cinco crestas mayores del mismo color, una al centro y dos a ambos costados, confundiéndose los extremos con el dorado del contorno; intercaladas entre las mismas, crestas menores dispuestas de dos en dos y en número total de ocho, ocupan los cuatro espacios así formados, completando la figura de sus rayos. En la parte inferior y en toda su extensión, hállanse ubicados sendos ramos de laureles que divergen del vértice del mismo, siendo sus hojas de estilizada concepción moderna,de color verde y contorno dorado. Cada ramo está formado por tres hojas superiores enmarcadas dentro del campo del Escudo, tres inferiores paralelas a las mismas y fuera de éste, y una que, ubicada en el centro de su extremo, sobresale de los laterales prolongando las líneas doradas del ángulo inferior, que actúa de eje natural de este ornamento.

d) Su interpretación.

Su forma estilizada y el equilibrio todo que trasunta su figura, es el sentir del siglo que vivimos, el adelanto y la superación. Los laureles y el sol -parte de nuestro Escudo Nacional- simbolizan el legado de gloria y libertad heredado de nuestros mayores y junto con el azul celeste y blanco, son testimonio de argentinidad. La figura del "Lanín"; la más bella expresión de nuestra cordillera nevada, por la majestuosidad de su forma -milagrosamente perfecta- y por la imponencia de su cúspide bravía, representa junto con el "Pehuén" -nuestro árbol típico- el Neuquén de la leyenda y el indio, el del arcano telúrico, el de la historia nunca aprendida. Las dos manos en actitud de ofrenda dan sensación de la naturaleza que pródiga, dispensa sus dones a esta tierra del Neuquén. Los extremos de sus dedos sostienen una diadema de dieciséis estrellas que corresponden a cada uno de los Departamentos que componen la Provincia, simbolizando con esta representación, su vida, sus afanes, su indivisibilidad y su venturoso porvenir. Por último, de entre sus palmas extendidas se desprende un río caudaloso, típico de montaña -como el Limay y el Neuquén- que sintetiza en su figura, el significado de impetuoso, fuerte y arrogante del vocablo araucano "Neuquén"; así como de la Provincia que adoptó su nombre.

Artículo 3.- El Escudo original referido y descripto en los artículos 1 y 2, quedará en custodia en esta H. Legislatura y será tenido como modelo patrón en todas las representaciones que del mismo se hagan.

LECTURA HERÁLDICA

Forma: hexagonal irregular simétrica, fileteada de oro.

Sobre campo de azur-celeste, dieciséis estrellas de oro de cuatro puntas, en arco que se extiende desde el jefe al centro del escudo. Moviente desde la punta y desde sus cantones diestro y siniestro, un pico de montaña de azur nevado en su cumbre: el Lanín, resaltado con un Pehuén de sinople fileteado de plata (blanco), con su follaje en el jefe. Movientes desde la punta, sobre la base y laderas del pico, dos manos humanas de carnación, con las palmas abiertas hacia arriba en actitud de ofrenda. De ellas nace el Pehuén, y se desliza hacia abajo un impetuoso río de montaña de su color natural. Por timbre, un sol naciente, estilizado, de oro, de cinco crestas mayores y ocho menores, intercaladas de a dos entre las anteriores. Completan el ornamento exterior, en la base, dos ramos cortos y rectos, estilizados de laurel de sinople y fileteados de oro. Cada ramo formado de siete hojas, las tres superiores dentro del campo, y las tres inferiores paralelas a ellas fuera de él, y en ambos ramos, una séptima hoja sobresaliendo en el centro de cada extremo.


BIBLIOGRAFÍA

1) GARGARO, Alfredo, "Los Territorios Nacional y Límites Interprovinciales hasta 1862" en Historia de la Nación Argentina, publicación de la Academia Nacional de la Historia, El Ateneo, Vol. X, pp. 532-533 y 536.

2) Textos de SCHROH, María Beatríz, en Geografía y Atlas de Argentina y América, Editorial Policial de la Policía Federal Argentina, Buenos Aires, 1992, pág. 455.

3) ROSA, José María, Historia Argentina, Editor Juan C. Granda, Buenos Aires, 1965, Tomo IV (1826-1841), pp. 179-180.

4) ANALES DE LEGISLACIÓN ARGENTINA, Tomo 1852-1880, pág. 355.

5) IBÍDEM, Tomo 1852-1880, pág. 1173.

6) ÁLVAREZ, Gregorio, "Historia de la Provincia de Neuquén desde 1862 hasta 1930", en Historia Argentina Contemporánea, publicación de la Academia Nacional de la Historia, El Ateneo, Buenos Aires, 1967, pp. 362-366.

7) ANALES DE LEGISLACIÓN ARGENTINA, Tomo 1881-1888, pp. 141-145.

8) ÁLVAREZ, Gregorio, op. cit. pág. 379.

9) Boletín Oficial de la Provincia del Neuquén Nº 497, 3 oct., 1958