Historia del
ESCUDO DE LA PROVINCIA DE

MENDOZA


HISTORIA

El Capitán D. Pedro del Castillo, procedente de Chile, entró en la Región de Cuyo en 1561, y el 2 de marzo de ese año fundó la Ciudad de Mendoza, Nuevo Valle de La Rioja.(1) Por considerar inadecuado el lugar, D. Juan Jufré y Montesa la trasladó el 28 de marzo de 1562 -víspera de Pascua de Resurrección más al sureste y le cambió el nombre por el de Ciudad de la Resurrección, evocando dicha festividad.(2) Sin embargo, esta denominación no prosperó pues los pobladores siguieron llamándola simplemente Mendoza, nombre que mantiene hasta nuestros días, al igual que la provincia que en ella tuvo su origen.

La Región de Cuyo, en la cual se fundó Mendoza y de la cual fue cabecera esta ciudad, abarcaba los territorios de las actuales provincias de San Juan y San Luis, Neuquén, parte de La Pampa, Río Negro y la Patagonia hasta el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos.

La Cédula Real del 1 de agosto de 1776, por la cual se creó el Virreinato del Rio de la Plata, menciona -entre otros territorios que lo integraban- los de las Ciudades de Mendoza y San Juan de Pico (sic).

Al dictarse la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, que creó las Gobernaciones Intendencias, una de ellas fue la de Cuyo que comprendía las jurisdicciones de Mendoza, San Juan y San Luis, con cabecera en aquélla.

Esa estructura, a sugerencia del Virrey D. Juan José de Vértiz y Salcedo, fue modificada por una Cédula aclaratoria del 5 de agosto de 1783, que suprimía, además de otras, las Intendencias de Tucumán y de Cuyo y creaba las de Salta del Tucumán y Córdoba del Tucumán. A esta última se asignaron las Subdelegaciones de Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja y el Territorio de Córdoba.(3)

El 29 de noviembre 1813, el Segundo Triunvirato, a expensas de la Gobernación Intendencia de Córdoba formó la Gobernación Intendencia de Cuyo integrada por Mendoza, San Juan y San Luis con capital en Mendoza.(4)

A consecuencia de la disolución nacional por la crisis política que se operó en 1820, San Juan declaró su autonomía el 1 de marzo y, el mismo día, lo hizo San Luis,(5) con lo que, en consecuencia, las tres provincias quedaron separadas.

Es de interés señalar que la Constitución de Mendoza, sancionada e1 24 de diciembre de 1854 sostuvo que por la Ley Provincial del 7 de octubre de 1834, sus límites territoriales eran por el Sur las costas del Océano Atlántico, por el Oeste la Cordillera de los Andes quedando los del Este hasta que las autoridades de acuerdo con las de la provincia limítrofe los demarquen, y que, contestando a una requisitoria del Ministerio del Interior formulada el 5 de noviembre de 1862, las autoridades de la Provincia indicaron que los límites asignados a la Provincia en su fundación alcanzan por el este y sur la Patagonia y el Cabo de Hornos.


SU HERÁLDICA

En la época hispánica, Mendoza utilizó el Escudo Real, que mantuvo en uso hasta 1818 si bien, después de 1813, alternándolo con el escudo derivado del sello de la Asamblea.

En 1819 surgió el blasón propio de Mendoza, de forma oval con un pámpano atravesado por una espiga de trigo, que simbolizaban las dos principales industrias la provincia en aquella época.

El 8 de enero de 1834 su Sala de Representantes dispuso usar las Armas Patrias acompañado de la inscripción: La gratitud de Mendoza al Señor General Rosas. Pero, como consecuencia de la Batalla de Caseros -librada el 3 de febrero de 1852-, se derogó tal disposición el 18 de marzo siguiente.

A partir de 1854, al escudo de armas provincial se le adosaron trofeos de banderas, lanzas y cañones que se conservaron hasta principios de 1861.

Nuevamente, por Decreto-ley del 18 de diciembre de 1862, el escudo de armas Nacional se volvió a utilizar como blasón de la Provincia.(6)

En cuanto a las armas que actualmente se usan, ellas tuvieron su origen en un sello del Ministerio de Gobierno empleado desde 1864, que mostraba Manos entrelazadas sosteniendo una pica, en la parte superior el gorro frigio, debajo dos cuernos cruzados con las cavidades hacia arriba llenos de frutas y flores y todo rodeado de una corona de laurel.

No existiendo disposición legal alguna que las fijara o ratificara, tales armas eran representadas en forma disímil, según el capricho o la voluntad del impresor. Por ello, y para lograr la uniformidad necesaria, el Poder Ejecutivo mendocino elaboró un proyecto sobre la base de los estudios que, al respecto, habían realizado el señor D. Alejandro Lemos y la Junta de Estudios Históricos de Mendoza.

Allí, se consideraba que los dos cuernos de la abundancia que aparecen en 1864 y en los años subsiguientes constituyen un error y no forman parte de la tradición ni concuerdan con la leyenda que, según la mitología, ha dado origen a tal símbolo, siendo lo correcto representar un solo cuerno que debe ser reproducido derramando uvas, en representación de la más vieja industria provincial, y claveles del cerro que simbolizan la tradición vernácula. El campo azur representa el cielo sin nubes y el blanco el color de las nieves y de nuestras montañas símbolo de Pureza. Las manos entrelazadas significan unión fraternal. La pica simboliza el trabajo. El gorro frigio es emblema de redención y de libertad. El Sol meridiano es símbolo de la unidad nacional y sus diez y siete rayos flamígeros, representan los diez y seis departamentos y la Capital de la Provincia. El laurel, emblema de la victoria, rodea el escudo en dos guirnaldas atadas por el lazo celeste y blanco de los revolucionarios de 1810.(7)

El 25 de octubre de 1941, el Senado y la Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza sancionaron la Ley N 1450, cuyo artículo 1 hace la descripción del Escudo en la siguiente forma:

Declárase escudo oficial de la Provincia de Mendoza el que a continuación se determina: Forma ovalado. Dividido por mitad en dos cuarteles: el superior de color azul y el inferior de color blanco. En el campo blanco y por debajo de la línea divisoria, dos brazos desnudos, cuyas manos diestras entrelazadas sostienen una pica que alza el gorro frigio de color de gules. En al campo blanco una cornucopia o cuerno de la abundancia tendido con su vértice hacia la derecha y su boca hacia la izquierda derramando los frutos de la tierra y claveles del cerro. El sol meridiano en lo alto del escudo tiene diez y siete rayos, flamígeros y rectos, alternados simétricamente. Dos ramas de laurel en guirnaddas se cruzan en la parte inferior del escudo atadas con un lazo celeste y blanco.(8)

La ley fue promulgada al 30 de octubre siguiente.

A fin de sistematizar y asegurar la reproducción del escudo, el Decreto N 1190-G del 3 de diciembre del mismo año, hace una extensa reseña heráldica referida especialmente a las proporciones debidas de los escudos, en cuanto a longitud y latitud; al uso de los colores y sus nombres, así como al sistema de señalización gráfica para identificar esmaltes, ideado por el sacerdote jesuita Silvestre Pietra Santa. Se explica el reemplazo de las dos cornucopias, que figuraban en sellos antiguos, por un solo cuerno de la abundancia. En la parte dispositiva se aprueban los modelos del escudo en colores y en tinta, como así la guía reticular que debe ser utilizada para efectuar la reproducción del escudo. Respecto de ella se consigna: ...El uso de la guía será obligatorio debiendo coincidir la ubicación de los atributos y figuras en los cuadros conforme al modelo, guardándose la debida proporción cualquiera sea la dimensión del escudo.

También se determina que: El color azul del campo superior será de tono ligero o sea, celeste. El gorro frigio presentará un doblez en su parte inferior. El color de gules a que alude la ley será el rojo de expresión corriente. De los diez y siete rayos del sol, nueve son flamígeros y ocho rectos, siendo el primero y el último, flamígeros. Los frutos de la tierra que derrama el cuerno de la abundancia están representados por un racimo de uvas con dos pámpanos y dos hojas y una espiga de trigo. Además derrama cuatro claveles del aire dispuestos en dos pares a cada lado del cuerno. Los laureles se representan sin frutos.

Finalmente, se aclara que: Cuando el escudo no lleve colores o sea esculpido en piedra, grabada o estampada en metales, el azul del campo superior se expresará por medio de un rayado horizontal.(9)

LECTURA HERÁLDICA

Forma: Oval en la proporción de 22:17

Cortado de azur-celeste y plata (blanco) trae en el segundo cuartel dos antebrazos humanos de carnación movientes de ambos flancos, que estrechan sus diestras en el centro sosteniendo una pica de madera de su color, que alza en el campo de azur un gorro de la libertad de gules, doblado en la parte inferior y con la punta caída a la diestra. En la punta del campo de plata (blanco) una cornucopia tendida con su vértice a la siniestra y su boca a la diestra, derramando los frutos de la tierra: un racimo de uvas con dos pámpanos y dos hojas y una espiga de trigo, y puestos de a pares a cada lado de la boca del cuerno cuatro claveles del cerro, todo de sus colores naturales. Por timbres, un sol meridiano, figurado, de oro, con diecisiete rayos, nueve flamígeros y ocho rectos, alternados. Completan el ornamento exterior dos ramos de laureles en forma de corona abierta y cruzados en la parte inferior, sujetos con moño de cinta de azur-celeste, plata (blanco) y azur-celeste.


BIBLIOGRAFÍA

1) SIERRA, Vicente D., Historia de la Argentina, Tomo I (1492-1600), Unión de Editores Latinos, Buenos Aires, 1956, pp. 427-430.

2) COMADRÁN RUIZ, Jorge, "Historia Política, Social y Cultural de la Provincia de Cuyo (1561-1910)" en Historia Argentina dirigida por Roberto Levillier, Tomo II, pág. 1043.

3) GARGARO, Alfredo, "Los Territorios Nacionales y Límites Interprovinciales hasta 1862" en Historia de la Nación Argentina, publicación de la Academia Nacional de la Historia, El Ateneo, Buenos Aires 1947, Vol. X, pp. 532-533 y 536.

4) RAFFO DE LA RETA, Julio C., "Mendoza" (1810-1820) en Historia de la Nación Argentina, publicación de la Academia Nacional de la Historia, El Ateneo, Buenos Aires, 1947, Vol. X, pág. 42.

5) PROVINCIA DE MENDOZA, "El Escudo Oficial" (copia mimeográfica). Mensaje del Gobernador del 8 de julio de 1941,

6) IBÍDEM, pp. 22-23.

7) IBÍDEM.

8) IBÍDEM, pág. 26.

9) IBÍDEM, pp. 29-32.