| "Noventa y nueve poemas"
Gato gris muerto Brujos enseñaron que los gatos pueden alojar almas humanas.Figura empapada del asfalto o vuelto hacia las nubes, eres el muerto más perfecto que yo he visto. Pero cómo descubrir que la vigilia que te llega, ya indiferente a cualquier invocación, tu realidad verdadera de hijo del demonio, de locatario esbelto de almas, que estableció para tu antepasado africano la voluntad miedosa de los clanes familiares y confirmó la impar justicia de la magia. Pronto vendrán hasta tu cuerpo abandonado ladrones de velas, y robarán las tibias, su recatada médula. Porque es sabido que cuando tales huesos despierten despertarán las almas en ellas internadas, y en un pueblo lejano y caníbal, hombres que trabajan y tienen amores, instantáneamente se convierten en estatuas. Brujos enseñaron que los gatos pueden alojar almas humanas, y arañar, si quieren, el corazón del huésped.
(de "Coronación de la espera", 1947)
|
La sombra De algún modo soy tu cuerpo, Me designo en él, me quema En la mentira útil como un remo, En la desgracia y la amorosa lucha Abriendo Los huecos de su máscara. Pero no me lo permitas, No me dejes ser sólo tu cuerpo.De algún modo soy tu cuerpo, Cuando la rica, inexplicable sangre, Transcurre en medio de representaciones. Y lo seré hasta que cenizas Acaricien tu prestada, última parcela. Pero no me lo permitas, No me dejes ser sólo tu cuerpo. De algún modo soy tu cuerpo, La opresión que difunde me sostiene, Y no en otro descienden las palabras, Urde la disculpa el vejado sermón Por nuestras pasadas facciones. Pero no me lo permitas, No me dejes ser sólo tu cuerpo. De algún modo soy tu cuerpo Y si en atención a su dañina mengua Me cuido bien de mirarlo como esencia, ¿Con qué prodigio, incisivo milagro, Percibiré tu pasión cuando lo excluya? Pero no me lo permitas, No me dejes ser sólo tu cuerpo.
| Elegía de la costa Dos veces al año florecen tus rosas, y dos veces la ceniza en el cacto, las fases de la lluvia.
¿Te importará que deseche tal imagen, modelo, verso heredado, para que nuestros ojos bendigan el equilibrio, y urda en cambio, al tocarte, un desafío a lo perdido, el fantasma de tu opulencia, la sombra helénica que viene del mar, trae el fuego, la profecía, el templo, la sórdida apoteosis del comercio y del arte?
¿Te modifica, rompe el quieto, eternizado paisaje de arbustos, el aliento del que sin dejarse detener por la dorada promesa del verano atisba en tus facciones, despojos cuya gloria duerme al sol, obstinada, inmune al incendio?
Dos veces al año mi hogar entre rosas, oh presencia de un hogar que tus dioses borraron. Dos veces la nostalgia ensombreciendo, aplastando rosas. ¿Te disminuye, tibia Paestum, que este sea mi pago? ¿Tomarás el pooma como algo menos efímero que el momeneo de dejarte?
|
El poema como idea de la poesía Que la finalidad sea provocar el sentimiento de las palabras, y alcanzar el desafío de la expresión, perseguir objetos que se ajustan al sentimiento, hundirse en objetos hasta la emoción adecuada, está probado, y tanto, probado y probado, como no lo está el que en esos tránsitos la tendencia madre sea por dónde va la inspiración, «si en frío o en caliente»,y no lo está que haya que seguir a Homero entre las Musas, su rogar que lo asistan, y a Platón saludando hermosos versos más en mediocres pero iluminados que en sagaces y hábiles exclusivamente al amparo de sus propias fuerzas, y a Dante, el reclamar la intervención de dioses acaso sin creer en ellos: O buono Apollo, all'ultimo lavoro fammi del tuo valor... Pero tampoco ninguna terminante prueba hacia lo opuesto, que el poema se conduzca en la mente como un experimento en una ciencia natural, y que la aptitud combinatoria de la mente sea la solo inspiración reconocible.
(de "El motivo es el poema", Sudamericana 1976)
|
extraídos del libro "Noventa y nueve poemas", selección de poemas de Alberto Girri por María Kodama. Publicado por Alianza Tres, 1988. ©
| |