| de "Poesía de observación"
¿DEBE ENTREGAR A LA MUERTE EL HIJO AL PADRE?
Padres que alcanzan su punto más alto de violencia fríamente, sin denotarlo, cuando compadecen a sus hijos, cuando los acarician, aprueban, no lamentándose de carecer de un hijo sabio que los alegre.Y padres cuya violencia es vociferar como a caballo de verdades por ellos mismos inventadas, genuinas porque así lo afirman, y en disputa con el hijo sabio que se resiste al consejo del padre.
Como Lear, resignados a la imposición de dolor e inoportunidades a que el vínculo los reduce vomitando siempre a solas su violencia: «Si soy padre, ¿dónde está mi honra?» Y padres tolstoianos, padres de huérfanos, defensores de viudas, voluntades de simpleza y paz que procuran apartarse de cualquier iniquidad de los padres en los hijos, pero que son llevados en peso por vilencia y culpa toda vez que engendran, contándonos en sus diarios del momento de la paternidad como equivalente al de comer uvas agrias. ¿Debe el hijo esperar, antes de irse y abandonar los cuartos de la infancia, que esta fanfarria se convierta en distracciones, clisés debe cargar con ellas su maleta luego de echar de sí la ligadura entregando el padre a la muerte?
(1973)
del libro "Poesía de observación", de Alberto Girri. Publicado por Sudamericana, 1973. ©
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