| de "Juegos alegóricos"
Singular contradicción, que a los mejores cazadores en verdad no les seduce cazar, cumplen, es todo, ni liebres ni fieras escaparían, mostrándose hábiles, nunca se precian, en escena, coto, entran como casualmente, sin intimar, ensañamientos, así que ante ellos las presas en ciernes no busquen escondrijos, dilaciones hacia nada. Pero es que codician logros más consistentes, que no basta cobrar piezas, numerarlas, y la cualidad de mejores los destaca cuando luego de cazar ejercen su derecho de gracia, eligiendo cuáles presas la merecieron, siempre aquellas que rehúsen salvarse, en nombre de que el tiempo no hará distingos, en común hollado por cazadores, víctimas, para ambos, la caza como disgusto, el herir de unos necesitado del restañar de los otros, a merced, ambos, de idénticas noticias, pues, ¿les mandará la muerte a decirles cuánto es amiga, consolarlos?, ¿les transmitirá lo que cazadores, presas, quisieran, bajo forma de mantras, plegarias, máximas que mejor entre los mejores tiradores es quien sabe cada vez no más que rozar la vida de sus presas?
(1993)
del libro "Juegos alegóricos", de Alberto Girri. Publicado por Editorial Fraterna, 1993. ©
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