| Texto de contratapa del libro:
En 1996, el Premio UPC de ciencia ficción alcanzó un nuevo récord de calidad y participación: 130 novelas presentadas procedentes de más de una docena de países. El argentino Carlos Gardini obtuvo el premio UPC de 1996 con LOS OJOS DE UN DIOS EN CELO, una interesante especulación sobre un futuro cercano escindido entre lo que se podría llamar “inforicos” e “infopobres”. Inteligente y bien escrita, la novela incorpora una nueva aproximación al dilema básico de la antropología en torno a si se puede o se debe incidir directamente sobre aquello que se estudia. La mención especial del jurado para HÉLICE, del canadiense Robert J. Sawyer, reciente ganador del premio Nebula de novela con EL EXPERIMENTO TERMINAL. HÉLICE es, entre otras cosas, una emotiva y lúcida especulación sobre lo que puede ofrecer la ingeniería genética. Por recomendación especial del jurado se incluye en este volumen la novela finalista DAR DE COMER AL SEDIENTO de Eduardo Gallego y Guillem Sánchez. Con toda seguridad es, y con mucho, la más divertida de las historias recibidas al tratar en clave de inteligente humor las peripecias de un patético profesor universitario enfrentado a su propio procesador de textos, y también a otras cosas más. Concluye el volumen la narración CENA RECALENTADA de Jordi Miró y Rafael Besoli, que obtuvieron la mención especial reservada a miembros de la UPC con una nmarración sobre los muchos mundos de la realidad virtual. Un hito indiscutible como muestra fidedigna de la gran madurez a que ha llegado el premio europeo con mayor prestigio en la ciencia ficción de todo el mundo. De la revista electrónica Axxon 91: LOS OJOS DE UN DIOS EN CELO es una notable pieza de ficción en la producción de Gardini, pues aborda la difícil temática del renacimiento de lo místico-religioso en nuestra cultura. Lo más interesante —un desafío que cualquier autor de menor calibre hubiera dudado en autoproponerse— es que este renacimiento es aplicado a una sociedad de un futuro cercano en la que no han cambiado las ecuaciones sociales que hoy rigen nuestras vidas, salvo en un hecho: hay quienes decidieron abandonar el Sistema, dejando todo para encontrarse con la dignidad. Es importante que un autor como Gardini no sólo se atreva a especular con semejante planteo, sino que sepa llevarlo a un final creíble, emocional y racionalmente esperanzado. Es una novela corta que dará mucho que hablar, será muy discutida y entrará con paso fuerte en este mercado semidormido, en el que la mayoría de los autores teme salirse de los temas, estéticas y encuadres que han sido proclamados por los críticos como válidos y actuales. |