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LA NACION LINE | 14.06.00 | Cultura

 

Una novela de intriga y ciencia ficción
Los bordes del enigma

EL TEATRO DE LA MEMORIA
Por PABLO DE SANTIS
(Destino)-174 páginas

MACEDONIO FERNANDEZ fue el primero que en la literatura argentina tramó ficciones alrededor de la posibilidad de alterar la memoria de un individuo, cambiando lo que éste cree saber de su pasado y, por lo tanto, su identidad. Su cuento "Cirugía psíquica de extirpación" resultó inaugural. Muchos relatos de Borges y Bioy Casares giran sobre esa misma cuestión, que resultó clave para la ciencia ficción y para gran parte de la literatura contemporánea. Pablo De Santis, ávido lector de Borges y de Oesterheld entre otros, retoma esta problemática en un relato organizado en torno a un enigma cuya elucidación se verá teñida de sangre.

Martín Nigro es un neurólogo -la referencia al inglés Oliver Sacks parece ineludible- a quien la llegada de un hombre que ha olvidado todo de sí mismo conmueve hasta la obsesión. El intento de descubrir la identidad de su paciente y la causa de su enigmático mal llevan a Nigro a enfrentarse con su propio pasado: su formación con el ya muerto doctor Fabrizio, un médico cuestionado por la academia a raíz de sus investigaciones poco ortodoxas sobre la memoria y el olvido, cuya Fundación sigue en pie dirigida por quienes parecen los oscuros miembros de una secta hermético-científica.

La pista de una muerte sospechosa acerca al neurólogo al escenario casi gótico de esa Fundación. El relato gana intensidad a medida que se acerca a los bordes del enigma y que el espacio va alcanzando protagonismo. Con sectores a medio construir, salas subterráneas, espacios infinitos y engañosos, la Fundación materializa la obsesión de su constructor por el conocimiento absoluto: en su centro esconde un Teatro de la Memoria y una máquina para viajar por el recuerdo de los muertos.

En este universo de fanáticos que siguen al maestro y autómatas que reciben instrucciones, donde hasta el neurólogo-detective parece quedar preso del destino trazado por el alucinado doctor Fabrizio, la novela despliega un abanico de preguntas. La más obvia inquiere sobre la posibilidad de sustraerse de la manipulación y construir una identidad fuera de las diseñadas por el estado (o los padres, maestros y gurúes).

En una versión más doméstica de los hechos, De Santis coloca, en el centro de la intriga, la disputa por la posesión de una mujer. Precisando la gran cuestión de la memoria, la novela se pregunta cómo es posible olvidar el amor de una mujer perdida para siempre. Macedonio Fernández vuelve así a la escena de la mano de Ricardo Piglia. Como en La ciudad ausente, también aquí hay una mujer inolvidable y una máquina que es su memoria.

Bajo la matriz del suspenso o el policial y con elementos de la ciencia ficción, esta novela puede leerse en serie con las dos anteriores, La traducción (1997) y Filosofía y Letras (1999). Aunque sin la intensidad de Filosofía..., su memorable antecesora, El teatro de la memoria confirma a De Santis (Buenos Aires, 1963) como una de las voces más interesantes de su generación.

Patricia Somoza

 

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