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En
1892 fue adquirida por Mercedes Castellanos de Anchorena,
quién se la obsequió a su hija Josefina en 1903, después
de su boda con Enrique Larreta (1873-1961). El escritor
fijó aquí su residencia estable y proyectó las modificaciones que se
mantienen hasta ahora. En ella vivió desde 1916-1920
con sus hijos y mas tarde con sus nietos, hasta su muerte ocurrida el
6 de julio de 1961. Puesta en venta, la
Municipalidad de esta Ciudad se interesó en su adquisición para destinarla
como Museo de Arte Español, por sus características edilicias y por
la procedencia española de la colección atesorada por Larreta. Como
museo funciona desde el 12 de octubre de 1962.
Modificada
tanto en lo ornamental como en lo funcional, su arquitectura es un exponente
del estilo neocolonial (c. 1910- 1940) que, originado
en la búsqueda de identidad nacional, volvió sus ojos a edificios hispanoamericanos
y de la misma España, para retomar una estética de la tradición. El
exterior ejemplifica la versión más austera del Barroco, caracterizada
por el contraste entre la sencillez de sus muros y el cuidadoso trabajo
de la fachada. Para ella se tomó como modelo el edificio de la aduana
vieja. Entre este portal y el interior, hay un vestíbulo con escalinata
y fachada plateresca que da acceso al salón principal o patio cubierto.
Cerrado con un techo más elevado que la galería, en ese tramo se colocaron
ventanas con aire-luz, ornamentadas con rejas y plantas; recurso tomado
de viviendas andaluzas. Los capiteles de estas columnas tienen un orden
musulmán.
La
decoración que recrea el renacimiento español está en el area de recepción,
es decir, en las ocho salas que rodean el patio cubierto, entre las
cuales hay un oratorio familiar. Como en las salas importantes del siglo
de oro, con sus rasgos mudéjares hay techos artesonados con vigas expuestas,
frisos de yeso, zócalos de azulejos, rejas de hierro forjado y puertas
de madera trabajadas. Entre la ornamentación mural se destaca una ventana
toledana del siglo XV orientada hacia el vestíbulo como
pantalla de uso femenino. Las paredes de algunas salas, tapizadas en
damasco de seda y los amplios cortinados, manifiestan la función que
desempeñaron las telas como aislantes térmicas durante varias centurias,
además de resaltar la suntuosidad de los ambientes. Los pisos son de
diversos materiales y excelente calidad.
El
incremento del núcleo familiar determinó la construcción de un primer
piso sobre la planta primitiva, además de agregarse un sector de servicio
por entrada por obligado. Esta delimitación y la incorporación del hormigón
armado y la calefacción central completan las características de la
arquitectura neocolonial y hacen comprensible su inserción dentro del
Modernismo, primer movimiento contemporáneo que se propuso vincular
la actividad artística con las necesidades del hombre actual. Entre
los baños que posee esta casa, se destaca el utilizado por el escritor
por su ornamentación musulmana que sintetiza dicha propuesta. Las tres
zonas funcionales están distribuidas y rodeadas por patios y galerías.
La quinta con árboles frutales se transformo en un jardín andaluz con
senderos angostos y fuentes con surtidores, espacio que completa la
exaltación de los sentidos experimentada en todo su recorrido.
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Arriba: Aduana
vieja, fachada que inspiró a Larreta para la de su residencia
Fuente sevillana de herencia morisca, Patio del Naranjo
Azulejo del Patio del Naranjo.

"Larreta", dibujo de Ortiz Echagüe
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