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El patrimonio artístico
Su
acervo de arte colonial iberoamericano se cuenta entre los más importantes
del continente y goza de fama internacional. La colección de platería
colonial reúne un deslumbrante conjunto de origen altoperuano, peruano
y rioplatense. Se destaca el patrimonio de pintura de las escuelas altoperuana
y cuzqueña, de imaginería quiteña y jesuítica, de mobiliario lusobrasileño
y de artes decorativas del período republicano.
El
Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco comprende en su
acervo objetos de las artes mayores y decorativas desde el período de
la dominación hispana y portuguesa en América hasta el período independiente
(siglos XVI a XX).
La
institución posee una de las colecciones públicas de platería más importantes
del mundo e involucra tanto la platería litúrgica como la de uso civil
y la criolla. La explotación del cerro de Potosí y la abundancia del
metal en estas tierras hizo posible que se realizaran numerosos tipos
de piezas y que éstas no resultaran costosas. Copones, custodias, lámparas
votivas, vajilla, elementos para el apero criollo o los típicos mates
se cuentan en la colección. Las piezas constituyen una expresión de
la diversidad técnica desde el repujado a la filigrana de los artesanos
europeos y autóctonos si bien, en general, resulta difícil establecer
la autoría de las mismas puesto que la mayoría de los objetos carecen
de marcas.
La
escultura está representada principalmente por la imaginería religiosa,
en particular tallas en madera policromada o ricamente ornamentada con
indumentaria o metales preciosos. La Virgen de la Rosa configura
uno de los ejemplos sobresalientes de éstas técnicas mixtas. El Museo
cuenta con un grupo de tallas provenientes de las Misiones de los jesuitas
entre los guaraníes.
En
pintura pueden reconocerse distintas escuelas o corrientes de acuerdo
a los principales centros de producción como Lima, Cuzco o Potosí. La
mayoría de ellas son anónimas y están relacionadas conla devoción popular.
Los temas para estos óleos se extraían de grabados que llegaban desde
Flandes, con paisajes ideales, alejados de la realidad americana. Las
imágenes sagradas son inexpresivas y lucen vestimentas brocateadas.
La Virgen de Belén, de la escuela cuzqueña, reúne todas las características
de la plástica andina.
El
mobiliario hispanoamericano deriva de los muebles renacentistas peninsulares,
de estructura sencilla y con el empleo de cuero labrado. Otra influencia
muy extendida en el Río de la Plata es la lusitana, ingresada desde
el Brasil, que se percibe en las piezas ejecutadas en madera de jacarandá
tallada con motivos barrocos y rococó. Durante el período independiente,
las preferencias se inclinan hacia el mobiliario francés, más sobrio
y refinado, que se identifica con la sociedad burguesa que los crea.
En la segunda mitad del siglo XIX, la moda victoriana
se impone en el gusto.
Entre
las colecciones menores destacamos la de peinetones o peinetas
de carey o asta de tamaño desmesurado, que caracterizaron de forma singular
a la moda femenina del Río de la Plata en torno a 1830,
y la de cerámica española de los centros de Talavera de Reina, Puente
del Arzobispo, Alcora y Manises, que era de uso cotidiano en las casas
de familia importantes en la sociedad colonial. |
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Virgen con el Niño, Filipinas, siglo XVIII
Custodia, Alto Perú, siglo XVIII
Cristo de madera tallada, Alto Perú, siglo XVIII
Luna en plata repujada y cincelada (detalle), Alto Perú, siglo XVIII
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