Museo de Bellas Artes de la Boca "Benito Quinquela Martín"

Carboneros




A pleno sol




Buque iluminado




Incendio del petrolero San Juan




Accidente en el puerto




Día luminoso






Clavado en el riachuelo.

 

Benito Quinquela Martín

Aproximación a la Estética
de Quinquela

Los Inicios

"Hubo una época primera, muy corta de tanteos, en la que ensayé todo, acuarela, pastel, óleo, y busqué distintos temas, hice desde ratones hasta paisajes, cabezas de mis compañeros del puerto y desnudos, hasta que al fin encontré mi mundo."

Benito Quinquela Martín comenzó a indagar en la plástica en los inicios de su adolescencia cuando utilizaba sus ratos libres, luego de trabajar como peón de descarga junto a su padre adoptivo en el Puerto de la Boca, para dibujar y realizar bocetos.

Bajo la influencia de Alfredo Lazzari incorporó el gusto por lo luminoso, soltura dibujística, riqueza cromática. Las obras producidas en este período se caracterizaron por el empleo de pinceladas evidentes, empastes medidos, luminosidad, cromatismo cálido, materia rica y equilibrio de la composición, como puede observarse en la obra Paisaje de la Boca realizada en 1910.

Lazzari permitió desarrollar en Quinquela la libertad expresiva, la posibilidad de manifestar su temperamento, de encontrar su lenguaje propio. Solía decirle "debes ser tú y no otro".

Reafirmación de su Lenguaje Pictórico

"Como me tomé al pie de la letra aquel concepto del maestro Lazzari sobre la libertad en el arte, me declaré enseguida artista libre y no volví más a la academia. "

Un hecho fortuito ocurrido años después vinculó al artista con el pintor Pío Collivadino quien se desempeñaba como Director de la Academia Nacional de Bellas Artes. Esta presencia significó el inicio de una época de exposiciones nacionales e internacionales que acompañaron el proceso de reafirmación de su lenguaje artístico. A partir de ese momento, las obras adquirieron mayores dimensiones, la espátula reemplazó al pincel, cambió su firma Chinchella por Quinquela y la Boca, el riachuelo, sus barcos y la vida portuaria, cobraron mayor importancia. Me volví entonces hacia el puerto de las Boca. "Allí todo me era más fácil, la atmósfera y las cosas estaban en mi retina desde hacía años, no había objeto que no me fuera familiar, sabía cómo se movía cada músculo del cuerpo al cargar o al descargar; las cosas me salían solas porque conocía sus estructuras." Los barcos, la Vuelta de Rocha y el Riachuelo se convirtieron desde entonces en motivos principales de sus pinturas.

La Boca: su Gran Taller

"El Puerto de la Boca es mi gran tema, el que concuerda más con mi sensibilidad y no saldré de él. Cada artista debe consagrarse a lo suyo: lo esencial no es renovar los temas sino renovarse uno mismo, dentro de los temas crear nuevos mundos sin salir de ellos. Espero haberlo conseguido, porque he puesto mi alma en lograrlo."

La producción artística de Quinquela se caracterizó por recrear el universo inmediato, el Puerto de la Boca. Representó en sus obras el Riachuelo y la Vuelta de Rocha, la intensa actividad, el movimiento, el ritmo del trabajo, rudas faenas de los barcos, talleres metalúrgicos, fundiciones, el río, las grúas, los astilleros, barcos anclados o en reparación, amarrados o cargando cereales, frutas o carbón, proas, mástiles, distintos momentos del día en el puerto, paisajes, resplandores de efectos de sol, aguas turbias, cielos, humos, movimientos, luz y energía.

"Todo aquello estaba allí, iba unido a mi vida, yo lo veía y lo vivía diariamente, lo llevaba dentro y fuera de mí. Lo único que me faltaba era expresarlo, copiarlo, interpretarlo y convertirlo en obra de arte. La Vuelta de Rocha era ya por sí misma una obra de arte. Un cuadro natural y magnífico, siempre igual y siempre diferente. Allí estaban los trabajadores del mar, del río y del puerto con sus largos días de dura faena y sus breves horas de descanso y de fiesta."

Si bien el paisaje y la vida boquense están presentes en varias obras de otros artistas argentinos, es sin duda Quinquela Martín "el pintor de la Boca", no sólo por haberla tomado como tema casi exclusivo de sus obras sino porque él estuvo siempre unido vitalmente a su barrio, solía decir que la Boca toda era su taller.

Fue un auténtico pintor de motivos populares. No copió la realidad en la que estaba sumergido sino que la interpretó con profundo sentir traduciéndola en un lenguaje plástico propio. "No me considero atado ni siquiera al realismo... la realidad puede ser un punto de partida pero no de llegada... frente a ella no me considero un copista sino un intérprete. Siempre entendí que el artista debe reflejar en sus obras el estado de la época en que vive de ahí que mis cuadros representen siempre una escena de intensa actividad humana. Mi tema, mi especialidad es el puerto y el obrero, creo que es mi deber como argentino pintar lo nuestro, este puerto y sus hermosas gentes."

Ejes Temáticos

"Cuando empecé a pintar barcos noté que lo hacía con fluidez y alegría, me había encontrado."

La obra de Quinquela abordó la vida portuaria, la Vuelta de Rocha y el Puerto boquense donde la presencia del barco y el trabajo del hombre constituyen los principales ejes temáticos. Interesado por la situación de los barcos, registró los acontecimientos relacionados con diferentes situaciones marinas, documentando mediante recortes periódicos y fotografías guardados en su archivo particular, aspectos trascendentes de la vida de aquellos. En la obra "Buque en Reparación" Quinquela puso el foco de atención y el peso compositivo en el barco que constituye el protagonista principal de la obra y utilizó el contraste marcado para acentuar su presencia significativa. Acentuó la actividad de los calafateros que están reparando el barco. La profundidad está lograda por una diferenciación entre las escenas de gran tamaño de los primeros términos y las pequeñas de los últimos. Estos planos se integran mediante el espacio sugerido por el agua y el cielo.

"Considero que el barco tiene tres momentos: el nacimiento en el astillero, la vida activa en las aguas y la muerte en el cementerio de barcos. Como los seres humanos los barcos pasan por tres etapas esplendor, reparación y cementerio."

Estos diferentes momentos están relacionados, en la obra del artista, con los fenómenos de la naturaleza amanecer, crepúsculo, tormenta, escarcha, lluvia y con la presencia de la figura humana captada en intensa actividad o en actitud contemplativa o con su ausencia.

Describió la vida del Riachuelo animada por muchedumbres activas durante diferentes horas del día. Consustanciado con su medio tradujo el paisaje físico y humano, el trabajo del hombre portuario y su trajinar permanente.

En "Día de trabajo" la escena representa la actividad en el Riachuelo, con barcazas próximas a la ribera y el embarcadero con hombres cargando y estibando bultos. Aplicó la perspectiva aérea, impuesta por su visión desde lo alto, obteniendo como resultado un espacio profundo. Los primeros planos describen la actividad de los estibadores, los intermedios muestran construcciones sobre la costa y el puente que cruza el Riachuelo. En último término se observan edificios con chimeneas humeantes y el cielo. Las formas pierden nitidez, se desdibujan los contornos y se fusionan con el fondo. La atmósfera y los colores empleados aluden a un día gris, después de la lluvia. Esto se evidencia en los charcos sobre el piso y en el tratamiento particular del agua y del cielo. La factura se caracteriza por un empaste denso y vibrante. Las escenas que aluden al trabajo están tratadas con una paleta tonal baja, en tanto el Riachuelo y el cielo, por el contrario, resultan más iluminados.

Quinquela dignificó el trabajo. En las obras donde la faena portuaria cobra importancia, trató la figura humana como silueta esquemática curvada, distribuida en repetición rítmica, acentuando la idea de la intensa actividad como puede apreciarse en "Descarga de carbón". Representa la actividad y agitación de las horas de trabajo. Escenas de gran dinamismo, sobriedad colorística, paleta sin fuertes contrastes. El espacio es escenográfico, amplio ambiente portuario, donde figuras y atmósferas se integran en un espacio profundo, la aplicación de la perspectiva aérea y la elevación de la línea del horizonte, procedimientos que permitieron al artista representar numerosas escenas a partir de la estructuración de varios planos.

"¿ Ve usted aquellos hombres que descargan carbón? Yo también lo hice. Yo también descargué carbón de los barcos anclados en la Boca. Mis hombros saben cómo los encorva aquella faena prolongada bajo un sol calcinante. Eso era trabajar para poder trabajar más; me empleaba como descargador una semana para poder pintar la semana subsiguiente."

 

Además, incursionó en otros temas relacionados con imágenes en el cielo, barcos accidentados, escenas populares y creencias religiosas.

En la serie "Cementerio de Barcos" Quinquela aplicó colores desaturados, una paleta tonal baja y una figura humana ausente o en actitud pasiva o contemplativa como puede observarse en "Restos de gloria", "Ternura espiritual", "Reencarnación" y en "Exclamación". No obstante, en "Anunciación" y en "Los dos amigos" se percibe un puerto activo en la representación imaginaria de altos edificios y chimeneas humeantes de la orilla opuesta. Creó e incorporó elementos nuevos a voluntad según sus necesidades artísticas. Afirmó "Lo subjetivo y lo objetivo se complementan en el acto de la creación." Es un aspecto diferente de Quinquela, artista enamorado del movimiento, que en esta serie transmite soledad, melancolía, serenidad y esperanza.

Otro eje temático abordado por el artista fue el del fuego como protagonista con activa presencia del trabajo relacionado con el puerto. Quinquela recurrió a la transfiguración de la imagen en función del mensaje esencial del tema representado. En "Fundición de acero" el foco de atención está puesto en el fuego en movimiento, con colores cálidos que utilizó para acentuar las zonas iluminadas rostros y contornos de los trabajadores, en violento contraste con los colores fríos que equilibran la obra. La composición es dinámica, está estructurada a partir del fuego que irradia múltiples direcciones expansivas. Manifestó una tendencia expresionista en los rostros deformados, facciones toscas y fauces abiertas de la figura humana transformada como resultado de un proceso voluntario.


Campos Disciplinares

Fuera de la pintura realizó numerosos grabados, Quinquela fue un notable dibujante tal como lo prueba su serie de aguafuertes, técnica que había adquirido junto a Facio Hebequer. "Facio era un excelente grabador, viéndolo trabajar a él aprendí yo a grabar. El grabado es casi artesanal, yo busqué con él expresar la fuerza."

En los grabados, recogió temas de raíces populares ofreciéndolos como espectáculo a su pueblo. El hombre aparece casi siempre como individuo más personalizado, con gran fuerza expresiva, de formas fuertes y con deformaciones determinadas por factores subjetivos. En algunos de ellos captó la sustancia más profunda de las cosas, y la temática acentuó aspectos relacionados con la condición humana. Motivos como el Puerto "Elevadores", el trabajo "Día de los trabajadores", fiestas populares "Cancionera", creencias "Procesión a Bordo", el dolor "Estibador Herido", la desocupación "Una Limosna", el mundo de los trabajadores exhaustos y oprimidos "Noche de invierno" se ven reflejados en este campo disciplinar.

En los murales, Quinquela se inspiró en nuestro pasado histórico, en nuestro folclore y en la lección moral del trabajo. Los temas fueron siempre el trabajo y escenas populares con figuras recias y por lo general arquetípicas. Revalorizó en ellos al hombre, subordinando el paisaje. Para que las representaciones impongan una respetuosa atención, deben ser grandes, llamativas e imponentes. La función educativa adquirió en ellos significativa importancia no sólo por el contenido de las obras, sino también por el emplazamiento seleccionado clubes, hospitales, bancos, escuelas, teatros, comedores para obreros, estación de subterráneo, facultad, etc. 

En la escuela Nº 9 Pedro de Mendoza se encuentran entre otros Carnaval en la Boca, fresco ubicado en el patio cubierto. Evoca la costumbre barrial del festejo del carnaval describiendo personajes como el gaucho, el indio y el inmigrante. Alude a los instrumentos musicales, el carro tirado por caballos, las murgas, barcos, máscaras, disfraces y a un palco con la presencia de la comisión vecinal del barrio y "Cargadores de carbón", óleo emplazado en el aula Thibón de Libián, en el cual representó el trabajo en un ambiente donde las enormes e imaginarias chimeneas enmarcan la esforzada y expresiva tarea de los obreros del puerto. Las figuras son recias y corpulentas con deformaciones expresivas que realzan el esfuerzo humano, intencionalmente des proporcionadas para lograr este efecto.

Quinquela, interesado en incorporar el color a la vida cotidiana, trabajó además con pintura aplicada sobre diferentes soportes no convencionales pianos, ataúd, recipientes de cerámica, ómnibus, etc.

Fases, Recursos y Medios Seleccionados en la Realización de sus
... Obras

"Construyo mentalmente la obra, que me persigue a veces durante días, y aún meses, pero cuando voy al cuadro, ya la he pintado en mi interior, de modo que la realización es rápida. Pinto casi todo de memoria, las cosas que aparecen en mis cuadros existen en la realidad, sólo que organizadas de otra manera, yo las traigo a la tela a medida que las necesito, voy sacando del archivo de la memoria lo que me hace falta."

El proceso de realización lo iniciaba dibujando primero con carbonilla, para esbozar la obra y poner luego el color con la espátula, instrumento que usó casi exclusivamente en reemplazo del pincel desde 1918. Este uso espatular significó que sus obras presenten un rico empaste. "MI pulso es enérgico y necesito un instrumento de fuerte temple. Hago rebajar una cuchara de albañil y me presta excelente servicio. Esta espátula da en un mismo golpe, según la presión, gamas colorística que no se obtienen con el pincel. Permite pocos retoques, yo trabajo muy rápido, empiezo muy temprano y sigo trabajando hasta terminar la obra."

Aplicó el color sobre la superficie del campo visual, con un gesto espontáneo. Es decir, que se anticipó en décadas al informalismo, en relación con la presencia significativa de lo matérico y con la importancia del gesto ejecutor como expresión de una actividad vital.

Sus obras resultan de un vigoroso espatular, que pone de manifiesto su temperamento, y de un proceso de organización mental. Parte de un conocimiento profundo de su medio, la atmósfera, los objetos, su gente y el trabajo portuario que reconstruye de acuerdo a sus necesidades.

La materia evidente es una constante en las obras del artista, la variación se produce en la dosificación que en algunos casos alcanza espesores inesperados. Su distribución sobre la superficie del campo visual varía de espesor en las distintas zonas de la misma obra y en las diferentes producciones artísticas.

El modo de representación espacial es de concepción monumental aún en obras de pequeñas proporciones. En algunas creó ámbitos de expansión de los objetos figurados, empleó líneas constructoras multidireccionales, que muchas veces se proyectan hacia afuera, aspecto que se percibe como un desbordamiento de la composición de los límites del campo visual según se observa en la pintura A pleno sol.

El ámbito, el espacio representado, es cambiante. Quinquela compuso con gran libertad y alteró cuantas veces creyó necesario la aplicación de la perspectiva en función de la expresión. En esta obra utilizó la aérea, impuesta por su visión desde lo alto ventanales del estudio. En otras, modificó la posición del observador respecto al medio, colocándolo a la altura del suelo y ubicó la línea del horizonte por debajo de la mediana horizontal del campo visual "Buque en Reparación" y "Restos de la Fragata La Argentina".

Tuvo un modo particular de manejar el color, según la naturaleza de la temática seleccionada para su obra. Modificó el color local, algunas veces lo aplicó en el mismo cuadro con procedimientos diferentes: zonas de colores puros combinadas con desaturados mezclados en la mesa de trabajo, otras en oposición bipolar cálidos - fríos, o engamados. Volcó con libertad, sin ataduras, los colores sobre la tela según lo necesitó, para crear la atmósfera adecuada al momento del día que quería representar.

En algunas de sus obras se evidencia cierta paleta sauve, en el empleo de colores puros, plenos, fuertes contrastes cromáticos y exaltación del color. En "Crepúsculo Dorado", recurrió a la bipolaridad, cálidos fríos, en "Día Luminoso" aplicó colores plenos en las barcazas y en "Atardecer", utilizó una amplia paleta cromática con colores puros y desaturados volcados con total libertad sobre la superficie del campo visual. En estas tres obras predomina un clima de quietud y serenidad con presencia de pequeñas embarcaciones subordinadas al motivo principal de la obra referido a los diferentes momentos del día. En ellas la figura humana pierde importancia, aparece apenas insinuada, en actitud pasiva y contemplativa. El cielo y el agua se tiñen del mismo color con diferencias sutiles. La línea de horizonte está ubicada alta y remarcada con la representación de una silueta de barcaza diferenciada claramente del entorno atmosférico por su color.

Quinquela captó los reflejos, creando un efecto de movilidad mediante la utilización de un espatular horizontal y ondulante.

En otras obras, el artista de la Boca, eligió una paleta atemperada, suave y con colores desaturados y de escasos contrastes cromáticos "Ternura Espiritual".

En "Crepúsculo" recurrió a un color como dominante, con una paleta tonal reducida casi a la monocromía, partió del rojo, desaturándolo al matiz. Acentuó la monumentalidad del barco que ocupa gran parte del campo plástico contrastando con el intenso rojizo del fondo. Hasta el agua está teñida del color del cielo. A pesar de la actividad, las figuras representadas como siluetas, pasan desapercibidas, pues se fusionan por color con el buque en reparación.

En otros casos la paleta fue más amplia, "A pleno Sol". "Me paso un mes persiguiendo colores, ideando formas, sintiendo imágenes y en pocas horas vuelco todo como un torrente. Preparo mis telas o cartones con blanco de cinc, luego con una carbonilla aboceto la obra. Cuando pinto, sin embargo, no me ato demasiado a ese boceto inicial y aprovecho las ideas que tumultuosamente aparecen en el momento. Tampoco me esclavizo al modelo. Yo agrego lo mío al cuadro y si necesito un rascacielos, lo pongo en el horizonte. 
Me gusta trabajar con generosidad de materia, me expreso con rapidez. La idea parte de una impresión, de un cielo fugaz, de unas nubes pasajeras, de una luz rosada o violácea. "

"El color nace con uno, es instintivo, elegí el color para las flores y el paisaje, para mis barcos y mis cielos, para este riachuelo que prolonga mi vida hacia un río de cambiantes tonos. El color nunca muere, y yo entre colores seguiré viviendo, irá prendido a los colores hasta después de muerto".  Con este criterio, Quinquela pintó su propio ataúd "este lugar será el santuario para mi después". Para la superficie exterior utilizó una amplia gama de colores en sucesivas franjas de celeste, verde limón, verde lino, rojo, azul, amarillo y marrón, en la tapa pintó una cruz y un barco y en el interior parte de rosa y parte con los colores de la bandera argentina. "El color no tiene fin. Cada color expresa un momento, una emoción y como yo quiero rendir homenaje a los colores aún después de muerto, pinté yo mismo mi ataúd con los colores argentinos por dentro, y por fuera con los siete del arco iris. "

Artista instintivo, subrayó las características expresivas de la realidad, creando una nueva visión. Vivió contemplando el puerto, trasladándolo a la tela para exaltarlo a través de una materia densa, de fuertes empastes e intenso espatular y de una variada y rica paleta tonal. Hacedor incansable, ocupó un lugar significativo como ser humano y artista ejemplar. Trasladó a sus obras el sentimiento profundo que despertaban en él su barrio, su gente y su lugar de pertenencia. Destacado exponente del arte nacional, de libre temperamento, sin ataduras, elevamos a Benito Quinquela Martín a la categoría de paradigma a través de su estética singular.

 

Volver a la 
página inicial