Argentina.
Buenos Aires. Mercado de las Flores.
El Símbolo que nos Dejó.
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"El
Turismo y la Hospitalidad"
moldea en imágenes, un homenaje y un saludo de
despedida a un mágico rincón de Buenos
Aires. En
el Barrio de Almagro,
que hasta 1888 perteneciera
al Partido de San José
de Flores, en una coincidencia con algo de
azar y mucho de misterio, se encontraba el Mercado
de las Flores (1).
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Desde
1951 allí se vendía, a través
de 800 puestos más del 70% del comercio de las flores
del país. El enorme galpón de Corrientes
y Acuña de Figueroa al
fin resultó pequeño, y se impuso el traslado a
un lugar que reuniera las condiciones para un nuevo desarrollo.
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Video No 1: Argentina. Buenos Aires. Lugares. Mercado de las
Flores.
Un Símbolo que Nos Dejó. Primera Parte
Provisoriamente mudado a un galpón en el Parque
Comercial de Avellaneda, la Cooperativa
Argentina de Floricultores va a invertir 25
millones de pesos, para la construcción
de un nuevo Mercado de 20 hectáreas
sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata
en Sarandí, esperándose
que las obras estén terminadas para Setiembre
de este año. Más espacioso, más confortable,
destinado a ser la nueva capital de la flor, con sus 40.000
metros cuadrados, el predio
albergará un centro de convenciones y un enorme estacionamiento
para algo así como dos mil vehículos.
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Video No 2: Argentina. Buenos Aires. Lugares. Mercado de las
Flores.
Un Símbolo que Nos Dejó. Segunda Parte
Mientras, en Almagro permanece
aún el espíritu de un mundo cautivante, donde
los protagonistas tomaban formas llenas de hermosura y las
trascendían en perfumes y colores.
El
ámbito del Mercado,
convertido en pequeño cofre desbordado, se volcaba sobre
las veredas aledañas en las cuales decenas
de negocios, también cargados
de aromas, exhiben aún hoy, el fascinante
universo, donde extraños
diseños, trabajosos ornamentos, singulares atavíos,
nacen de expertas manos en busca de
la sonrisa y el elogio. Se suceden así los
paquetes, los canastos semivacíos,
las cámaras de conservación en donde
las flores mantienen su juventud y un algo de mundo fantasioso,
de una comarca destinada al homenaje.
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Video No 3: Argentina. Buenos Aires. Lugares. Mercado de las
Flores.
Un Símbolo que Nos Dejó. Tercera Parte
El
Mercado era, por cierto, una fiesta con reminiscencias
de Bennebroek, de Aslsmeer,
en Holanda, o de Gran
Place en Bruselas, famosos escenarios en donde, mañana
tras mañana, las flores son admiradas como ante un
desfile de belleza y gracia.
El de Almagro poseía
la entrañable poesía del sentir argentino,
de una manera de ver la hermosura a través de una diminuta
joya de la naturaleza. Allí tentaban las rosas y los
claveles encarnados, las casi desaparecidas calas y los
gladiolos espigados y las rumbosas orquídeas.
En 1880 y recordando tiempos
idos, José Antonio Wilde
escribía:
"La afición a las flores no es de fecha reciente
en Buenos Aires, existía desde los años que memoramos
y, tal vez, de antes del año 1810. Ese reino incluía
a la clavelina, rosa de la india, campanilla, alelí blanco
y amarillo, retama, marimonia, jacinto, agapanto, virreina,
copete, diamela, taco de reina, botón de oro... Aún
hoy mismo ha de haber muchas personas que, ni tan siquiera han
oído el nombre de algunas que, en tiempos pasados, formaron
parte de un bouquet". Así pasan los
gustos por este mundo...
Ya en nuestros días, las flores llegaban al Mercado
desde el cinturón metropolitano, trayendo el aroma
de un campo cercano y exótico, de invernaderos convertidos
en casas habitadas por la fascinación de lo hermoso que,
como en un cuento, abrían sus puertas y dejaban escapar
la belleza efímera de pétalos cargados de colores
y fragancias.
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Un hormigueo nervioso recorría, entonces, los puestos
que, codo con codo, voceaban encantos y frescuras a tan buenos
precios como los perfumes que exhalaban.
El
Mercado era el lugar "Donde
se habla de las flores", al decir del poeta
Córdova Iturburu, que es posible que alguna
vez recorriera los breves callejones demarcados por canastos
trajinados y cantara, luego, versificando emociones:
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"Digo
la flor,
las flores,
y al decirlo nombro
el sueño de la tierra enamorada,
la sangre vegetal
por donde suben
las subterráneas músicas
oscuras,
sumergidas,
el mar,
el río,
la piedra,
el mineral innumerable,
el mundo,
transfigurado
en efímero canto de silencios,
en mortal mariposa prisionera,
en atónito vuelo de colores." |
Las
luces mortecinas de la Calle Acuña
de Figueroa asemejan flores con aromas de barrio,
que parecieran querer perpetuarse a la espera de otro amanecer
poblado de esperanzas, prometidas allá, hacia el sur.
Las luces tenues parecen confidentes, y el paso de los
canastos empujados por las calles del viejo mercado, despierta
un aluvión de cosas que fueron y que rostros añosos
no se resignan a callar. Quieren hablar de personajes, de
la flor más bella que supieron tener y de toda la vida
que no quiere mudar el Mercado de Almagro,
ése de Acuña y Corrientes.
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Video No 4: Argentina. Buenos Aires. Lugares. Mercado de las
Flores.
Despedida a un Mágico Rincón de Buenos Aires
Lentamente, como retardando la partida, el trajinar de hombres
y flores se va deteniendo mientras las luces recrean un escenario
desvaído.
El ruido
de los grandes canastos arrastrados y apilados parece un
adiós repetido escapándose de entre los mimbres
descoloridos.
En
un ángulo, en alguno de los rincones, "El
Turismo y la Hospitalidad" ha dejado una
flor y un poema, como recordación y despedida del inolvidable
Mercado de las Flores.
Son cinco versos del tango "Aromas"
de los hermanos Fresedo:
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"Y
de las flores de casa
aquel perfume embriagador
ya no siente el que pasa
porque fue el tiempo
quien lo llevó." |
El Viejo Perfume de un Buenos Aires Entrañable
e Inconstante.
CARLOS HORACIO BRUZERA
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